Tropo enrevesado

Tropo enrevesado

Gracias a la poetisa Quinny Martínez por la dedicatoria. Hay que leerla: Sus letras son otra orilla y la misma del mundo…

#Vulvaginación 💜🖤❤️

Eres la luna estallando en mis pupilas dilatadas,

convirtiendo mi mirada en lamparones de intermitencia y ruido.

Combatiendo en esta guerra al deseo que arde al compás de mi silenciosa excitación,

regodeándote en mi lloro que no deja de llorar por ti.

Eres el palpitar de este corazón estático, pedrusco en tu camino de infinitas sendas.

Eres la empalmada de este cuerpo estéril, producto de ausencias, malos polvos, licor y hierba.

Dedicado a Alejandro Rabelo, maestro; amigo y despertar en otras fronteras de esta consciencia poética que no me deja. Gracias!

Ver la entrada original

Entre los escombros el recuerdo. Mi cuento en la voz de Orlando Alfonzo

Entre los escombros el recuerdo. Mi cuento en la voz de Orlando Alfonzo

Ya había reblogueado el texto original. Hoy, una prueba que su autora, la poetisa venezolana Silvia Navarro, y su obra van encontrando, poco a poco, su lugar en la expresión contemporánea..

Vomité un Conejito

Caracas y Buenos Aires, dos ciudades descritas desde el exilio. Desde los recuerdos.

En Cuentos para trasnochados, Orlando Alfonzo (@orloalfonzo en instagram) lee dos cuentos sobre dos ciudades:

– Buenos Aires, de Hernán Casciari (A partir del minuto 2:49).

Entre los escombros el recuerdo, cuento escrito por mí (A partir del minuto 10:50).

Espero disfruten con la excelente lectura e interpretación de Orlando. 

Ver la entrada original 62 palabras más

Otra postal desde el infierno 6

Otra postal desde el infierno 6

Mientras hojeaba delicadamente la libreta, Marcela oyó el timbre del caracol de Jonás por segunda vez en la noche. Detuvo la lectura superficial para fijarse en sus expresiones faciales y sus ademanes durante su charla, que se redujo al “Enterado” que contestó inmediatamente antes de colgar. Lo vio acercarse a ella y preguntarle “¿Algo interesante?”. “No sé. Son fórmulas y más fórmulas, algunas matemáticas, otras físicas, otras deben ser químicas. No sé”. “¿Pero nada en español?”.

Seguir leyendo “Otra postal desde el infierno 6”

Otra postal desde el infierno 5

Otra postal desde el infierno 5

Asistido por PORRO, Chiro Liro halló 7 diferentes dactilogramas en toda la superficie de la postal. Era original, es decir, había sido revelada e impresa todavía a la antigua. Las curvas de carbono revelaron que no llevaba 7, sino 8 y medio meses de escrita la tinta negra del mensaje; así que, o la franquicia de la Universidad había tardado demasiado o en realidad esa postal viajó personalmente con sus estafetas desde Chihuahua a su destinataria. Bastaría verificar la caligrafía con el material que poseía Marcela, pero era obvio ante la lupa que había intermitentemente trazos débiles y fuertes, firmes y zigzagueantes, con sangrías e interlineados erráticos, como si hubiera sido por igual redactado o muy aprisa o muy dolorosamente despacio. A pesar del tiempo, no se encontraba expuesto al deterioro del oxígeno o de los ácidos de otros dedos, lo cual hablaba de una conservación prevista para más allá que un retrasado envío por correo. Por tanto, algunas huellas no debían pertenecer a los mensajeros. Es más: El sello de la Casa de Estudios era auténtico, pero había sido puesto apenas 31 días antes de la fecha aproximada en que se la entregaron a Marcela.

Seguir leyendo “Otra postal desde el infierno 5”

Otra postal desde el infierno 4

Otra postal desde el infierno 4

“Éste es el plan: Chiro Liro y PORRO realizarán el exhaustivo análisis del material de la postal, así como dactilografía, caligrafía, imagenología, etc. Vic se trasladará a Ciudad Juárez para indagar las condiciones en que la carta fue enviada para acá, mientras Marcela y yo realizamos una investigación aquí en Villahermosa sobre conocidos, amigos, vecinos, ya saben. Dependiendo del resultado, estableceremos en una semana si es recomendable viajar al norte para proseguir la pesquisa. ¿Estamos?”.

El círculo que se unía a Marcela estaba a punto de desintegrarse con un sí colectivo, cuando Jonás agregó que absolutamente todo lo del pago estaba pactado: Sería hasta el final de la investigación y la clienta contaba con los recursos para sufragar el precio acordado. Ahora sí, el sí colectivo, todos media vuelta a la madrugada, excepto porque la joven sintió unos dedos tibios sujetando su antebrazo. Se estremeció, pero pudo mantener la mirada sobre la de Vic. “Tienes que saber que lo que pides se cumple. Si vamos tras él, lo matamos. Fuera de eso, cualquier cosa que conduzca a tu hermana no será nuestro problema.” “De acuerdo”. “No puedes arrepentirte ni dar marcha atrás, no será tu mano asesina posándose sobre su vida, sino la nuestra y sólo nosotros diremos sí o no”. Tardo algo más, pero repitió: “De acuerdo”. Vic no dijo más y se alejó fumando. “¿Nos vamos?”, la asustó Jonás por atrás. Ella asintió. “¿Quieres algo más o está bien con la cena, Marcela?”. “No, Jonás, gracias, está bien”.

Seguir leyendo “Otra postal desde el infierno 4”