El invierno en despedida

El invierno en despedida

No soñaba contigo desde la primavera anterior. Eso fue, claro, después de la leva y el traslado, pero todavía una noche de guardia tras un duro entrenamiento, pude soñarte una última vez. Nadabas bajo cierta profundidad en un río tranquilo y diáfano, rodeada de algunas penumbras pues no era mediodía, despacio aunque usando todo tu cuerpo, como un pez que apenas conociera el agua. Perdón, Sasha, sé que te gustaría leer otras cosas más inmediatas, pero, de entrada, responderé más tarde a todas tus preguntas elementales y, segundo, existen 2 razones para iniciar ésta, mi primera carta autorizada desde el cuartel, con mi sueño. Soñé contigo, eso es noticia. Sin embargo, aquí, ahora, mientras escribo y se me sale el recado de que Semion fue descuidado al desarmar su mina antipersona, la verdadera noticia es que he soñado. El resto, antes y quizá de este punto en adelante, son sólo pesadillas.

Nadabas, te decía, completamente desnuda, grácil y atlética, sin asomarte siquiera a respirar, a verme cómo te contemplaba desde la orilla sentado en las raíces del mango, ¿Te acuerdas de aquel mango, el del columpio que nos costó amarrar?, absorto en la Seguir leyendo “El invierno en despedida”

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Una balada japonesa

Una balada japonesa

2 cosas no nos han de faltar:
Las delicias de la carne y las delicias de la literatura.

Sei Shōnagon / El libro de la almohada

¿Para qué les cuento, putitos, si ni me van a creer? ¡Wey, es súperneta! ¡Fue súper real! A la… Cómo me gustaría tener una Polaroid y haberme tomado una foto con ella para restregárselas en sus pinches caras de pendejos…

Ok, ok, ya, ya, ya. Va el relato. Pero no empiecen con sus mamadas, que no me pasó nada interesante y por eso se las estoy inventando, porque, de verdad, me esperé hasta esta posada para contárselas en persona… Nada, cabrón: Va tal cual y sin salivita pa’ todos ustedes, shotos

Bien. Acabo de terminar mi maestría en Telemática Aplicada de la universidad de allá, eso ya lo saben. Pero esto me sucedió apenas el verano pasado (Ya, no mamen con eso), el último de mis vacaciones…

Oita. 16 de junio. 7:16 de la noche

Sí, a huevo, yo ya hablaba mejor el idioma, pero como quiera me sentía triste: Ya les había sacado la chamba por todo el país, traduciéndoles, wey, sacando provecho de las ventajas culturales… O sea, no mamen: Estoy de acuerdo que vi todos los partidos en primera fila, los narradores ahí chingones, chupando gratis, wey, lo que quieran, pero pues yo quería seguir a la Selección también a Corea.

Me la hicieron de pedo los de la televisora porque no sé coreano, ok, vale, pero yo tenía amigas coreanas de la facultad, que sin pedo, wey, sin ningún pedo, hasta me alojarían en su casa. Así son ellos, muy amables siempre que no te pases de lanza. Total: Que dice mi mamá que siempre no porque vamos contra Estados Unidos y nos la pelan, mejor quédate para ahorrar costos, ya volveremos para los Cuartos o la semifinal… Váyanse a la verga…

Pensaba eso y más sobre la barra del Karaoke, que es un tipo de “canta-bar” frente a la bahía de Bappu, que no tendría ningún caso mencionar sino fuera porque estaba en un sexto piso y a través de la ventana se contemplaba el monte Takasaki. Detrás de ese monte, está el aeropuerto. Y como al aeropuerto nomás llegas en aerodeslizador, pos bebía y bebía viendo ir y venir las lanchitas con pasajeros y los aviones despegar y aterrizar, todos sin mí.

Depre total. Cabizbajo. Apenas rozando con mis dedos la copa de cerveza, escuchando a Meiko Kaji… Es una cantante viiiiiieeeeja de allá, pero tiene rolas chidas… Estaba sonando Rendido a tus pies… El caso es que ahí estaba con mi mochila de pendejo y mis cuatro ojos, sentado como zombie, cuando en eso ella tocó mi hombro. Seguir leyendo “Una balada japonesa”

Pérez Troika / Tri

Pérez Troika / Tri

Ya no era Leningrado

+Revelada, la verdad del Programa Iván
+Soviético y de la cantera militar, “así lo querían”
+Delantero de diseño, una realidad global

Por Teresa y María Emilia Pérez

Goleadores “natos”, prácticamente inmunes a lesiones, capaces técnica y físicamente a soportar más de 90 minutos a la ofensiva; “obedientes al partido”, adaptables a cualquier liga, rusos de origen.

Sí, existen: Son los llamados delanteros de diseño y fueron creados por la extinta Unión Soviética desde la década de 1980.

Documentos confidenciales y el testimonio de 2 altos jerarcas del futbol soviético revelan en exclusiva para Plaza el proceso por el cual la antigua potencia mundial buscaba a toda costa ganar la Copa del Mundo.

Aún más: La Federación Rusa llegó a probar sus exitosos resultados frente al gran público de un Mundial y en pleno territorio estadounidense.

¿Cómo? En la figura de Oleg Salenko, el delantero del Valencia surgido de la cantera del Zenit de Leningrado (Hoy, San Petersburgo), único jugador en la historia en anotar 5 goles en un solo partido.

Sin embargo, tras el fracaso en Estados Unidos ’94 y la falta de interés político por su objetivo original, Moscú canceló el programa y liberalizó a su liga de toda liga partidista.

Abandonado, Salenko declinó su carrera muy rápidamente y se retiró tan sólo 7 años después, sin haber jugado otro Mundial, a la edad de 32 años.

Por su parte, aseguran Yuri Pasteryitzin y Boris Solzhetnak, la idea y quizá todo el Programa Iván para crear delanteros de diseño, fue “traficada” en el mercado negro de los clubes, incluyendo México. Seguir leyendo “Pérez Troika / Tri”

A praia

A praia

Oler a ti era otra forma de magia. Ahora sé que te llamas Navidad porque este lugar se llama así y tú te llamas Natalia, Natividad (Psff), Nacimiento, aunque te halle en el otro extremo de ese nombre y sobre el tapiz cobrizo de la mulata que abraza mi costado con el subibaja de su respiración, los látigos febriles de sus piernas y sus brazos, sus esferas bamboleantes, su recuerdo indeleble. Despierto y hambriento, extraigo un cigarro que no puedo encender si no la sacudo de mí. Todavía no es momento para abandonar la sutileza. Me muevo lo suficiente para que su gemido quede entre nos y muy suave, muy perezosa, muy sensualmente gire 90 grados y me espere en esa posición, como anoche, Seguir leyendo “A praia”