Abrapalabra / La del estribo

 Re-capitulación
(Algo parecido a algo así como un prólogo)

Según los académicos de nuestro idioma, una de las acepciones para el término capitular corresponde a darse por vencido, rendirse, entregarse a la derrota y –en el peor de los casos- a la muerte. Denomina, por tanto, a la acción y al efecto de caída final y sometimiento a una fuerza infalible.

Cada poema representa, sin excepciones, una capitulación, una pérdida más en las confrontaciones diarias con el amor, la soledad y la muerte. No es una fórmula reciente. A través de toda esta colección de poemas se trasluce una evolución de 4 años (1998-2002), no sólo literario, sino, además, emotivo, intrínseco, expurgatorio, con respecto a esas 3 musas, terribles y prolíficas, y sus derivados. Tampoco son capitulaciones abyectas. Se elaboraron con el material difícil del fracaso –difícil de asimilar, difícil de exponer- y se embotellaron en el hermético envase de la versificación, debido a lo cual poseen también el hálito habitual de un insondable dolor insoportable, sobrellevado, sin embargo, con los divertimentos, la nostalgia, la observación, la crítica, el mar, el lenguaje coloquial, el sarcasmo, la melancolía. Son, pues, capitulaciones con un sentido de sacrificio: Por producir poesía.

Por ello, esta obra es un re-cuento, una re-copilación de las menos peores. Re-unirlas constituyó –debido al duelo franco entablado con la re-trospección-  una re-capitulación, prolija, extraña y analítica. Todas son inéditas, guardadas en archivos de donde fueron entresacadas y ordenadas para esta re-capitulación, sin perder de vista su procedencia ni su tiempo ni su intención original. Existen varias poesías compuestas durante un periplo a La Habana, Cuba, en abril de 2002, que reflejan, no las prodigiosas impresiones de la capital isleña o las capitulaciones mismas de la Revolución después de 43 años de régimen socialista, sino una congoja independiente que comenzó con el trayecto, continuó con él, pero todavía no concluye a pesar del regreso.

Por supuesto, quedan muchas otras que saldrán a la luz en su momento, capitulaciones sucesivas y concatenadas (de alguna manera, hiladas por un motivo y un propósito comunes), pero por ahora, solamente serán dedicadas a los poetas y las poetisas que -precisamente igual que ellas, que sólo esperan una oportunidad- no hemos sido publicados.

(Del texto original de la presentación del volumen aún inédito)

***

Soneto que brotó desde la fosa

Como el cuervo de Poe, negra y umbría,
provista de un silente plumaje,
me hieres con el pico los herrajes
en que encerré el dolor del alma mía.

Posada en el dintel, distante y fría,
repites “nunca más” hacia el paisaje;
sin importar mis ruegos, mis corajes,
te quedas a vencer mi valentía.

Tormento intenso, aparición de luto,
sorpresa febril de penitencia,
perturbas la paz de mi solar enjuto.

No dejes ni la voz ni tu indolencia;
persigue a otro fantasma que, insepulto,
no te ame, como yo, desde la ausencia.

Marzo 13, 2011.

***

…en las rimas en que duermo
a mi corazón trasnochado.
-El insomnio es algo triste
y dormir es algo extraño-…

Mayo 17, 2000.
Miércoles.

***

Y sólo así

A besos me fumaré tus lágrimas
como se extrae el veneno
de la herida que sangra.

A besos -y sólo así-
me beberé esta lástima
por echarte de menos
y tragaré esta prisa involuntaria
de que te vayas lejos.

Y a besos volveré a ti
porque no encuentro otra forma.
Quizá en un suspiro triste
o trepado como luz entre tu sombra;
a lo mejor a través de ese aire
que escapa de tus labios
o agarrado como espuma en una ola.

A besos me grabaré tus besos
como se marca la verdad
con gotitas de fuego,

de que te irás, sí, y que me quedo,
que dejé mi corazón entre tus pasos
que se van como las hojas que de tu piel desprendo
con el vendaval de mis manos,
que se acabaron ya nuestros desvelos,
el insomnio de nuestros cuerpos agotados,
el sudor de nuestro propio aliento,
esa rabia mortal de no poder mirarnos
ni pedirnos ni desearnos ni entendernos.

Y a besos sepultaré el secreto
como el polvo que llueve
sobre mis propios restos.

Diciembre 21, 2001

***

Eres reloj de arena
sin arena:
Por ti –por tu recuerdo- no pasa el tiempo.

Septiembre 9, 2001.
Domingo.

***

I

¿En qué momento se quedó la lluvia
a entrometerse con la primavera?

¿Y este viento helado a remover las sombras
Que en las gotas se van cristalizadas?

¿Y el recuerdo carmín de mis noches contigo
a trepidar todas mis soledades?

Tu caricia tibia me colma y me extravía,
igual que el consumismo a mi conciencia.

II

¿En qué momento vino el gris a pintar
sus sombríos murales en mis ojos?

¿Y la escarcha a repetirme tu aliento
como si ése fuera tu apellido?

El tiempo se vuelve transparente
y palpable y muerto como fotografía.

Inexplicables las horas de tu ausencia,
envueltas para obsequio por el frío.

¿En qué momento se quedó la luz
a definir los trazos de la lluvia?

III

Ya no me queda espacio para las lágrimas:
Mi corazón las guarda

para un momento de mayor emoción,
cuando no existan relojes ni misterios,

ni calles para medir la memoria
ni demonios para medir el miedo,

cuando sólo queden tus caricias prendidas
como luciérnagas en el fondo de la noche.

IV

¿En qué momento dibujó el silencio
tu voz en mi tristeza?

¿Y ese escalofrío vertebral
a saturar mi sangre de tu espera?

Quizás es el respiro febril
de los minutos que llueven de mis poros,

o tal vez el temor de que no existas,
que te haya diseñado mi esquizofrenia;

¿En qué momento se retrasó el invierno
para recordarme que te extraño?.

Abril 7, 2003.

***

El blanco del papel
me ilumina
como el faro a los barcos
en la niebla.

Es el inmenso océano
por donde navega
la tinta de mi alma,

Viento, marea,
silencio y horizonte.

Círculo vicioso,
fin y principio.

Marzo 15, 2000.
Miércoles.

***

Día sin viento
en que te recuerdo.
Habrase visto tremenda soledad
desde el piso hasta el techo.

Atardecer nublado
en que te extraño.
Te imagino contemplando pasar
junto conmigo a todos los carros.

Noche de miedo
en que te quiero
fantaseando con pavesas
desprendidas de tu cuerpo.

Habrase visto tremenda soledad
desde el clóset hasta el librero.

La frágil sombra de los árboles
sobre las calles, sonando como
la sombra de tus dedos en el escritorio,
cruje el sol en las paredes,
igual que el eco de tu sonrisa
en este amor sin prisa.
La complicidad del silencio,
con su olor penetrante cada hora,
me truena, me inspira, me conforma.

Habrase visto tremenda soledad
desde los pies hasta el cerebro.

Septiembre 8, 2MIL2

***

Así de bajito cantaré para ti,
como la lluvia,
que susurra despacio
sobre mi tumba.
Tú, por tu lado,
tal vez no me oigas;
no podrás, con el silencio,
escuchar mi voz.
Yo, sepultado,
intentaré entonar
la melodía mortuoria de mi soledad.

Diciembre 21, 1999.
Martes

***

En este espacio triste y cuadrado,
con el gris a los lados,
salta mi corazón amordazado
y las prisas de la lluvia
con sus gotas instantáneas
se quedan pegadas a otro tiempo,
a ese recuerdo que no eres más,
extinguida por inercia de la vida,
transformada por una realidad lejana a ti,
donde te atrapo sin preguntarte
y te amo sin perseguirte
y te olvido sin detenerte.

En este espacio triste y cuadrado
colgué mis cicatrices
hasta dejarme irreconocible,
para que no me encuentres
perdido entre la multitud del otoño
y el trajín de los idiotas,
fumándome la cajetilla de mi nostalgia,
señalando en mi memoria el arcoiris de vellos
que surcan tus labios y tus manos,
como surca el verano tu sonrisa.

En este espacio triste y cuadrado,
en fin,
sucumbo a una derrota que no existe,
te extraño sin guardarte,
yo con mi vida y
tú con tu muerte.

2004

***

El amigo te invita,
te regala hasta el veneno.
Te suelta un par de disparos,
pero sepulta tu cuerpo.
Si te inventa una mentira,
será de todos el más sincero.
Es quien te dice en la cara
que eres un total pendejo.

2MIL2

***

Tu cuerpo se desliza
como esa llamarada,
crepitando o no, según
la intensidad de la fogata,
la caricia tibia de su luz,
la frecuencia con que se apaga,
con que se enciende, con que viaja.

Tu cuerpo se disfruta
como unas vacaciones,
como un diario escrito entre el insomnio,
como un cigarro sin filtro.
Se niega como un secreto,
como una voz amortajada por los ojos ajenos,
que gime o susurra, según
la libertad de sus deseos.

Tu cuerpo a la distancia son muchos espejismos.
Puede ser amargura que no acabe de irse
o ternura que lucha por gritar:
Inteligencia de breves ratos.
Puede ser una rabia
que dure unos segundos
o un reconcomio terrible que tarde varios años.
Puede ser una poesía que hable de la muerte
o un ensayo sobre las despedidas.

Tu cuerpo se eterniza,
así como la nada.

Marzo 26, 2MIL2.
Martes.

***

Le cambias el curso
al río de mi alma.
Lo estancas,
lo saturas hasta
que se salga de madre

Impulsas las velas
de mi pobre velero
para que navegue,
o se quede,
rompes las olas
de mi enconado mar,
lo purificas,
lo contaminas,
le creas un huracán,

tú solamente
tendrás los remos
y el aire a tu favor,
los pliegues
de mi carácter,
la brújula sin norte,
el barco triste
para este mar sin nombre,
que se adentra
en la dársena de tu vientre.

Enero 28, 2000.
Viernes.

***

Consentida, indiferente, drástica
terrible, silenciosa,
como un cáncer que rompiera el equilibrio del agua.
Distante, coqueta, inenarrable,
sensible, inequívoca, triste,
atractiva, discreta, inmaculada,
tajante, tímida, traviesa,
juguetona, ocurrente, voluble,
igual que los vientos que ayudan
a una veleta a corregir los puntos cardinales.
Ojos que no me ven llorar entre la lluvia,
callada y temerosa boca,
manos que fingen acariciarme,
que me tienen enfermo en las fases terminales;
labios ajenos,
brazos lejanos,
una mente que penetra,
sin mayor emoción, entre mis letras.
Pies que no caminan hacia mí o junto a mis pasos,
espalda en que no dibujo mis deseos,
voz que no se atreve a decirme nada,
dedos que no recorren mi soledad,
oídos que no conocen el secreto
de mi nostalgia
por tu forma de ser,
contradictoria, repulsiva, hilarante,
diplomática, afectuosa, extraña,
tolerante, rebatible, soñadora,
como a un tiempo la heroína y la bruja en un mismo cuento de hadas.
Nombre que sirve para nombrar la noche
o también la melancolía
y la escarcha febril que inunda a esta poesía.

Río que nunca llegará al mar,
ocaso citadino que embriaga a vagabundos,
cárcel alegre de sus propias lujurias,
imagen salpicada con humos de cigarro,
obscuridad sonora.
Retrato hablado de un dolor sin anestesia,
orgullo fiero de ser independiente,
juramento secreto de jamás expresar nada,
amanecer rutinario de mis noches insomnes,
solitaria, profunda, infinita.
Lágrima gris que exuda de mi sangre,
obstáculo, crimen perfecto, maratón,
risa que tiembla como eco entre tus quietos y sellados labios,
aguerrida, infame, truculenta, dulce,
necesaria, difícil, precisa,
como los ruidos habituales a los ojos de un ciego,
algo como el aliento tibio de la muerte a las manos de un viejo…

Julio 8, 2002.
Martes.

***

La del estribo

Nunca más dejaré en verso una línea
ni interrumpiré mi espacio con metáforas
ni me esforzaré por escribir otro poema.
¡Ojalá pudiera con tanta sangre!

No volveré a sentarme esgrimiendo una estrella
para intentar plasmarla en una hoja.
No volveré a incurrir en licencias poéticas
ni trataré de observar entre las calles
ese polvo de prisa que cae de los relojes
o el trueno de la luz a mediodía,
los gritos de las ofertas
atrayendo a la gente
como el ritmo de las sirenas
a la penúltima barca de mi tristeza.

Quedaré amordazado
igual que en el destierro,
que en la censura
o que en el secuestro.

Le sacaré la escarcha a la pluma
y mandaré al carajo la teoría lírica.
Creo que me dedicaré a la administración
o me disfrazaré de economista
o de algo que no tenga nada que ver
con usar la conciencia o la escritura.
Quizás hasta gane un puesto en la política
o me convierta en un ejecutivo
y me dedique, en fin, a esas cosas aburridas
que jamás describirán
la soledad taciturna de un teléfono,
las voces alertas de los árboles,
la enigmática crepitación de un cementerio
o el marchitar inclemente
de una mujer a los 21.

Para siempre jamás.
Guardaré este silencio como un regalo sorpresa,
como un susurro de la Luna
o como las confesiones de tu vientre.

Nunca más armaré un rompecabezas
con pedazos de ensueño.
Hasta nunca al verso.
Y hasta aquí la tinta.

Septiembre 30, 2MIL2

***

Por culpa de los hackers

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982).
Ganador del Primer Concurso Nacional de Ficción Playboy 2008.
Nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010.
Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2010 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado su trabajo literario y periodístico
en diversos diarios y revistas locales y nacionales.
En Twitter, trollea desde la cuenta @Acrofobos.
En 2017, publicó su primer libro de relatos Grimorio de los amores imposibles.
En 2018, publicó el segundo: La invención del otoño.

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