Entre los escombros el recuerdo. Un cuento sobre Caracas.

Entre los escombros el recuerdo. Un cuento sobre Caracas.

Del blog de la escritora venezolana exiliada en Colombia Silvia Navarro

Vomité un Conejito

Esta tarde Vicente se encuentra inquieto, su cuerpo y su mente se mueven de un lado a otro, de un recuerdo al otro, y las manecillas del reloj se empeñan en acortar el tiempo: su tiempo… Hay un montón de hojas de su actual proyecto sobre el escritorio, los planos sin terminar en la pantalla de su ordenador, rastros de cartón por todo el suelo y el ineludible pegoste de silicón en las yemas de sus dedos.

IMG_20190828_120034.png Boceto. Pasillo cubierto. Universidad Central de Venezuela.

Vicente se reclina en su silla, algo gastado y cansado, cierra sus ojos lentamente, sabe que está mal, detesta lo que hace. Desde sus inicios se juró a sí mismo ser y formarse incansablemente como un arquitecto excepcional, incorruptible, ni por las ambiciones propias ni por las ajenas; un buen profesional y ciudadano. Se decía a sí mismo “Todo sea por la arquitectura, por las…

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Una democracia poco inteligente

Casi nadie en México ha seguido la trayectoria de los candidatos al Poder Legislativo, que se renueva por completo -situación casi inédita, insólita, dentro de las democracias del mundo-, por lo que, eventualmente, se convierten en refugio de los peores políticos: Aquellos que llegarán como compensación por no alcanzar la posición soñada, o porque chantajearon a sus partidos para colocarlos allí, o porque literalmente se esconden de las transas que dejaron en sus estados y regiones.

Esto es mucho más cierto para el caso de los plurinominales: Una leída a las listas de los candidatos de los partidos por cada una de las 5 circunscripciones refleja lo que dichos partidos políticos piensan de nosotros: 200 escaños para ladrones, caciques de poder local, señalados o acusados o indiciados localmente, o las cuotas de poder que cada partido cumplió, desplazando cómodamente al ciudadano, al líder natural y/o moral de cada comunidad.

La ciencia se expresa así de la democracia mexicana: Estadísticamente, es la menos cara per cápita de América (Por debajo de Brasil, Argentina, y cerca de Estados Unidos), pero por desempeño y resultados, es la más costosa del continente.

Y además, es imbécil: Depende, como en casi todas las democracias del Nuevo Mundo, de la representatividad republicana: Tantos viven aquí, tantos diputados. Un estado con más habitantes podrá ostentar mayoría que los de menos habitantes. Lo llaman Sobrerepresentatividad.

En Canadá, Costa Rica y Uruguay, eso es idiota: Cada diputado y senador tiene la misma validez y puede pelear por las mismas prerrogativas de la comunidad que representa. Así, sus intereses no se determinan por mayoriteo político, sino por bloques comunitarios: Mismos problemas, mismas soluciones, mismos presupuestos. Se garantiza de ese modo que el ciudadano sea satisfecho con su diputado o senador y que, por ley, no haya acumulación de recursos en unos estados que en otros.

Ya sabemos como es México: PRI, PAN y PRD afilan sus grupos en bastiones, para lograr buenos bloques de partidos, aunque no compartan intereses por comunidad -en el DF no existe, ni por asomo, igual dinámica política que en Tabasco, ni en Jalisco que en Yucatán, ni en el Estado de México que en Baja California Sur-; de esa forma, tenemos un Congreso que aprueba estupideces en lo general y absurdas en lo regional, que golpean a unos mientras dicen beneficiar a otros.

Aclaro, objetivamente, que también en esos países hay bloques de partidos, tantos para el Liberal, tantos para el Conservador, por decir algo. Pero un sólo diputado y senador vale tanto que la mayoría para atraer beneficios a su comunidad. En México, mientras lanzamos críticas de dientes para afuera a los presidenciables, ignoramos que también votamos por nuestro estado y nuestros congresos nacionales y locales.

PIE DE PÁGINA

La pura producción del debate presidencial del 5 de mayo nos costará a los mexicanos que pagamos impuestos 2 millones de pesos, emitirá un promedio de 400 toneladas de CO2 (Dióxido de Carbono, gas de efecto invernadero, detonador del calentamiento global), y tendrá efectos severos sobre la sociedad mexicana. 2 idiotas dueños de televisoras que emiten millones de toneladas de CO2, que evaden millones de impuestos, decidirán sobre los gustos de la sociedad mexicana… O espero que no.

Archipiélago Tabasco

Las 10 mentiras que jodieron a Tabasco

5.- “Reconstruiremos Tabasco cueste lo que cueste”

Un drama real que ha sido paulatinamente soslayado por todos, a izquierdas y a derechas, sin explicación ni soluciones. Un reproche a las autoridades que,m concentradas en autopanegíricos, eluden mirar una persistente realidad atroz, con datos duros.

 

¿En serio? Según las aseguradoras –las primeras en arrojar la factura en la mesa oficial-, las afectaciones y sus secuelas ascienden a la friolera de 700 millones de dólares, la segunda más costosa después del desastre de Cancún, Quintana Roo, tras el paso del huracán Wilma en 2005. Siendo la peor, en otros y más concretos términos, estamos en segundo lugar porque bajo su criterio de cotización no costó tanto. En fin. Calderón quiso mostrarse magnánimo como presidente y no me explico cómo es que esas 6 palabras todavía no le han costado políticamente a la luz de los hechos.

Primero, las aportaciones del Fondo Nacional para Desastres Naturales (FONDEN), a partir de la evaluación de la Comisión Nacional para la Prevención de Desastres (CONAPRED) de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) fueron de raquíticos 165 millones de pesos. Ello alcanzó, no para operar mejor el éxodo de regreso y la labor de reedificación, sino para administrar la paquidérmica plantilla burocrática estatal, federal y municipal (el mayor y más grande empleador de la entidad, según el INEGI, con 1 de cada 4 asalariados) hasta sus aguinaldos de diciembre. En realidad, el FONDEN sería de 256 millones de pesos, pero el resto se fue en los dichosos vales de diez mil pesos, emitidos por el Instituto de Vivienda de Tabasco (INVITAB) el cual, laborando con recursos federales, imprimió su mejor logotipo en esos documentos. Además, debido a las reprimendas internacionales a la Administración Granier por su conducción previa a la inundación –la de la ONU el 1 de noviembre, la más severa- y otros detallitos en el manejo de las arcas públicas, la fluidez de recursos se centralizó, ahogando en la mar inmensa de la tramitología las urgencias materiales y de seguridad más apremiantes.

Segundo, las contribuciones de los demás estados de la República, de sindicatos, de fundaciones y de ONG’s, así como de organismos internacionales y países amigos  todos de México –aunque no de su gobierno-, ascendió a la estimulante cantidad total de 35 millones de pesos, de los cuales, poco menos de la mitad, provinieron de la Unión Europea como Estado Supranacional. Si 16 millones de pesos suenan de lujo, ello en realidad vale apenas un millón de euros, menos, mucho menos del presupuesto de la papelería de esta organización nutrida de las cuotas de 25 países, 5 de ellos entre los más prósperos del planeta. Suena cruel, pero existen más verdades sobre la importancia relativa de México en el concierto mundial, pese al mito oficial. Arabia Saudita, el mayor productor de petróleo del orbe, socio científico y tecnológico de nuestro país, apenas donó 500 mil dólares, 100 de ellos en maquinaria agrícola. No quiero pensar cuánto hubiera crecido esa cifra si fuéramos miembros de la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP).

Sólo por ejemplificar, otro miembro de ese cártel, un tanto menos rico pero cuyo gobierno se trae roces y coces con el nuestro desde 2001 (Sí, adivinaron: Venezuela) donó un millón de dólares, asistencia médica material y humana –empacada en el mismo plástico del donativo de Cuba- y helicópteros a “un pueblo hermano en desgracia”, como declaró con su fórmula de siempre en su Aló, Presidente, el programa de culto a su personalidad trasmitido desde Caracas, del 4 de noviembre de 2007. ¿Qué se hizo con semejante oxígeno financiero y por qué no se mencionó? Misterio. Al igual que la asistencia a los extranjeros radicados aquí por parte de sus propias patrias. Se publicó apenas un par de entrevistas breves en Mayo de este 2008, a 6 meses de la catástrofe, elaboradas por la periodista Ana Durán Penabad a un francés y a Juan Francisco, éste último amigo mío, cuñado de mi compadre Carlos, quien relata en detalle, en otra parte de esta obra, su desventura individual resumida en la inopia logística de la Embajada de Argentina en México para auxiliarlo. Y puedo reseñar el de Ismael, un periodista español que, así como Juan, está casado con una mexicana; lo más que el Gobierno de Zapatero pudo hacer por este súbdito del rey Juan Carlos I fue: Nada, excepto enviar dinero.

Tercero, de la reactivación macroeconómica, tampoco. Las tenazas que apretaban la garganta del sector productivo estatal consistieron en la aprobación de la Reforma Fiscal por el Congreso de la Unión, que castigaba fiscalmente a Tabasco despojándolo de su categoría, indiscutible en muchos sentidos, de Estado Petrolero –lo que significa mayores dividendos de los excedentes de la venta de crudo y algunas amortizaciones impositivas- y creando el Impuesto Empresarial a Tasa Única, el polémico e inextricable IETU, y la deducción del 2 % a todo depósito bancario por encima de los 25 mil pesos al mes, nuevas cargas hacendarias, pesadas para una población dedicada mayoritariamente a la informalidad económica, a la pequeña y mediana empresa, y/o al ahorro producto de su trabajo. Del otro lado, la tabulación tarifaria en nuestro consumo energético.

Junto a Chiapas –y no ajenos a ellos sólo porque no tenemos, geográficamente, presas hidroeléctricas-, somos los mayores productores de energía en el país, atrasito del petróleo y el gas natural, amén de contar con el único complejo petroquímico, exploratorio de yacimientos y de perforación que conjuga la investigación de PEMEX y del Instituto Mexicano del Petróleo y la vida cotidiana: Ciudad Pemex, en Macuspana. Pese a ello, no pagábamos una cuota preferencial eléctrica como nuestros vecinos del Sur debido a: A) la celebérrima Resistencia Civil, con más de la mitad de los clientes de la CFE en mora desde hacía 10 años; y B) el dilema del apetitoso costo político que significaba para quién lograra el “borrón y cuenta nueva”, por encima del costo material, que era lo que en realidad le interesa a la paraestatal.

Total, que nuestras finanzas públicas, entre el oneroso gasto burocrático de sueldos y viáticos para los poderes locales Ejecutivo, Legislativo y Judicial, de todos los mandos y jerarquías de todas las dependencias -incluyendo los “gastos de publicidad” a medios de difusión, oficialistas o no-, más las instancias municipales y las descentralizadas; los desembolsos fiscales que no regresarán ya ni siquiera en el Ramo 33 y 34; y las evidente y hasta groseramente obvias malversaciones con los dineros extras del desastre, el pueblo de Tabasco volverá a ahogarse en su propia miseria de no poder reclamar –como debiera, quizá hasta con piedras y palos de tanto hartazgo visible-, sacando sus bolsillos vacíos pidiendo de nuevo lo que no habrá para la próxima.
Derechos Reservados. Radical Editorial. 2008.

Archipiélago Tabasco

Las 10 mentiras que jodieron a Tabasco

Un drama real que ha sido paulatinamente soslayado por todos, a izquierdas y a derechas, sin explicación ni soluciones. Una queja ante las personas que se supone que, con mayor información y sentido crítico, debieran abrir un canal para contrastar los partes oficiales.
 

 

4.- “El desastre se enfrentará sin protagonismos de ninguna clase”

 

Otra perla de Calderón. Comenzando por él, quien se regocijó en 8 visitas a la entidad durante la tragedia para “revisar personalmente el desarrollo de los trabajos de reconstrucción” (y que se limitaron a las fotos habituales de entregar despensas y echarse la pala al hombro, eso sí, siempre vistiendo su gorra verde olivo con 5 estrellas y el escudo nacional bordados en oro), el aparato gubernamental llegó para un operación de propaganda, la más redituable de todo el sexenio.

7 de las carteras más importantes del gabinete federal –Gobernación, Defensa Nacional, Marina, Educación Pública, Desarrollo Social, Salud y Trabajo y Previsión Social-  convirtieron el Hangar Presidencial del Aeropuerto Internacional de Villahermosa Carlos A. Rovirosa en Centro de Operaciones, con sus respectivos secretarios al frente. Salían a giras esporádicas, acompañaban a su jefe en las conferencias de prensa dictando sus reportes diarios y, si surgía el tema, acaparaban la nota principal. No hubo nadie que no promoviera su imagen. Dependencias apenas relevantes, como CFE, PEMEX y CONAGUA llegaron a los primeros planos mientras muchos otros encargados de Despacho sobrevivieron en su puesto mucho más de lo esperado. Pese a su cuestionable papel y desempeño, la magnitud de la catástrofe los blindaba aun de casi todos los ataques de la prensa crítica. Todos se lucieron con miras a mejorar su aceptación pública como “Gobierno Usurpador”, pese a sus torpezas flagrantes.

Es más: La crónica más sencilla habla del panista caminando el martes 30 de octubre en un despedazado malecón Leandro Rovirosa Wade, a pasos de la orilla desbordada del Grijalva, sonriendo y saludando, nervioso tanto de hacerlo cuanto de lo que veía, pues sus asesores de Los Pinos le advirtieron que sólo iría a la pose para los medios, como si fuera un desastre más que aprovechar, igual al de Oaxaca y Guerrero de hacía 10 días. En cuanto se topó de frente con la realidad, canceló su agenda –que debido a esa frívola falta de previsión, le programaba su segundo viaje internacional, a Centroamérica- y decidió entonces instalarse en pleno en Tabasco.

El gobierno estatal, no menos controvertido, enseñó su mejor faceta: Las relaciones públicas. Aunque se vio forzado a “reconocer” a Calderón a cambio de nada, políticamente hablando, todavía tenía suficientes agallas para exigir abiertamente en cada rueda de prensa –que se transmitía en cadena estatal, por radio y televisión- no sólo dinero fresco e inmediato, sino lo demás: Tarifas de luz bajísimas, condonación de la deuda eléctrica engrosada por la Resistencia Civil del PRD local (el objetivo, obvio era debilitar socialmente el movimiento), subsidios costosos de recuperación (que comprendían desde los vales de 10 mil pesos cada uno para compra de muebles y electrodomésticos hasta las risibles cantidades para la reparación total de las viviendas dañadas) y la exención de impuestos, cosa que lo hubiera congraciado con el empresariado tabasqueño.

Ciertamente, la tragedia es la peor en la historia moderna de México, pero nunca antes las pretensiones de un Jefe de Gobierno fueron más estúpidas y ofensivas –por cuanto hablaban a nombre de todo mi pueblo que lo había elegido democráticamente- ni la respuesta más inapropiada hacia ese mismo pueblo. Porque en medio del regateo entablado, hubo apretones de manos, abrazos, sonrisas conjuntas, promesas y más promesas; pero, al fin, nada de nada. O bueno, sí: Siendo justos, hubo fotografías en inserciones comerciales en medios impresos y electrónicos de orientación oficialista; coberturas desbordadas, no sobre las condiciones reales de mi tierra y su gente tras el desmadre, sino sobre el valeroso actuar de un puñado de ciudadanos anónimos, valientes y supervivientes, es verdad, pero reflejo de muy poco; y sobre el de sus gobernantes, faltaba más. Y mentiras, de todos colores, texturas y sabores, algunas de ellas, tan reiterativas –o tan poco desmentidas- que persisten hasta la fecha.

En este plano, además, los medios hicieron lo suyo. Juan José Padilla Herrera me confesaría un ejemplo 7 meses después: El corresponsal del periódico El Universal, Roberto Cisneros, vino exclusivamente a hallar los muertos que nadie le reconoció. Como él, casi todos los corresponsales y enviados traían la misma asignación informativa: Carlos Marí, del Reforma; Armado Guzmán, de La Jornada; José Chablé, de El Heraldo de México; Kristian Antonio Cerino, de la agencia española de noticias EFE; Salvador García, del Milenio, y un largo etcétera. Los que mencioné son, de hecho, periodistas tabasqueños pagados por diarios nacionales que, unos y otros, por diversos motivos, no indagaron lo suficiente. Medios electrónicos, sobre todo Televisa y Televisión Azteca, presenciaron en directo algunos de los errores más garrafales del gobierno. Favor de obtener la grabación de las 11:15 de la noche del 1º de noviembre, con un asombrado Sergio Vicke a punto de cerrar programa en el cruce de las avenidas Gregorio Méndez y Gil y Sáenz con el agua cerca de las rodillas –y subiendo- e iluminado todavía por el alumbrado público. Por si no lo notaron, es un prueba fehaciente, en cadena nacional, de que la CFE aún no suspendía el servicio eléctrico en zonas anegadas, lo que acusó muertes por electrocución a unas cuadras del sitio del enlace. Cadáveres y otras muchas vicisitudes interesantes hubo, pero se soslayaron a pesar de la cercanía y la oportunidad, 2 requisitos indispensables –y prácticamente difíciles de encontrar- para la práctica del oficio. Con todo, se lucieron con el material fácil de la noticia, el boletín de prensa, la crónica y la entrevista, pero quizá el futuro les reproche la valiosa e insustituible información que dejaron perder.

A este respecto, por cierto, sería bueno enumerar los desmanes de los presidentes municipales, igual de pintorescos que hace cuarenta años. Como no caben, mencionaré dos: Freddy Martínez Colomé, alcalde de Macuspana, perredista, nunca instaló el Comité de Protección Civil de la comuna, como lo hicieron las 16 restantes desde septiembre con los anuncios de los huracanes Dean y Félix, contrario a la Ley Orgánica del Municipio Libre, que obliga a los jefes del Ejecutivo de este nivel encabezarlos. Y: Evaristo Hernández Cruz, alcalde de Centro (en el que se ubica Villahermosa, no como erróneamente lo describen los medios nacionales, desprovisto del más elemental sentido de la precisión periodística), priísta, descubierto de paseo en París durante esos días aciagos; había tramitado –e iniciado- sus vacaciones, cuando se enteró por Internet lo que ocurría en sus propio vecindario. Y hay mucho más.

 

Archipiélago Tabasco

Las 10 mentiras que jodieron a Tabasco

Un drama real que ha sido paulatinamente soslayado por todos, a izquierdas y a derechas, sin explicación ni soluciones. Un clamor a instituciones como la UNAM para que DEJEN DE SOLAPAR la estulticia gubernamenta.
 

3.- “Los cambios climáticos y la luna llena fueron las causas del desastre, se reconozca o no”

 

Felipe Calderón, rodeado del tufo político derivado del fraude electoral y la no tan protocolaria manera en que se apropió de la Presidencia, se ha acostumbrado a callar voces críticas, incluso con antelación. Sin importarle las evidencias más contundentes y lógicas a su vista y a la vista de sus propios colaboradores; sin importar su condición ventajosa de Jefe del Ejecutivo Federal –más y mejor informado, mayor margen de mando y maniobra-; sin importar, en fin, que Tabasco ya vivía sumido en la mentira impiadosa y que, por lo demás, sus habitantes podrán ser “educativamente rezagados” pero no estúpidos, el panista prefirió ignorar las causas verdaderas e inventar otras, mismas que la gente se fue creyendo.

En vez de usar su elevado cargo para contrarrestar los guadañazos de la mentira, se deshizo en elogios para el gobernador Granier y diseñó para exponerla, con ayuda el director de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), José Luis Luege Tamargo, y de la propia CFE, Arturo Elías Ayub, la absurda tesis del tapón de pleamar en la gigantesca desembocadura, no de un afluente, sino de uno de los sistemas hidrológicos más caudalosos del planeta: El que conforman juntos los ríos Grijalva y Usumacinta. La increíble temeridad con que ante la población entera, la que salió dañada y la que iba a apoyarnos, Calderón Hinojosa afirma que nuestro desastre en realidad aparentemente es cíclico, sólo puede explicarse con móviles políticos. Ninguna evidencia sostiene el andamiaje elaborado para mantener el orden de gobierno –frente a la posibilidad galopante de un estallido social-, como se hizo otras veces para el PRI en Oaxaca y en Puebla.

De entrada, las rachas dejadas por el daño colateral del huracán “Dean” fueron suficientes para saturar los vasos de agua e incrementar algunos lechos ramificados del Alto Grijalva –el Samaria, el González y el Mezcalapa-, a principios de octubre, mes funesto en materia de precipitaciones en la entidad. Por si no fueran suficientes estas excusas meteorológicas, a partir del 20 de octubre –con un notable desfasamiento respecto a la temporada usual-, se concatenaron los primeros 3 frentes fríos, mismos que, según indicadores pluviométricos y termométricos de la Universidad Nacional Autónomo de México (UNAM), fueron los más lluviosos y helados de la historia reciente. El problema es que para cuando de deshicieron con toda su furia en la Llanura Costera tabasqueña, no existía oquedad alguna que resistiera sus embates: En el transcurso de una semana, el río Carrizal, el brazo más amplio del Mezcalapa, al oeste de Villahermosa, subió su nivel de 5.6 metros

 Aunado a ello, la deforestación y el cambio a uso de suelo agrícola acabó con el medio natural de absorción de manto freático: La flora. Hectáreas enteras de bosques y selvas dieron paso o a desarrollo urbanos o a sitios industriales o a tierras de cultivo agropecuario, todos ellos lugares que no sólo no pueden embalsar sin riesgo el agua desbordada, sino que además son afectados gravemente, a su vez que, por ejemplo en zonas de relativa orografía –como el la Región de la Sierra, al sur de Tabasco- pueden afectar con deslaves o escurrimientos imposibles de detener por arriba o por debajo del subsuelo.

Hasta aquí, el cambio climático y la mano del hombre se revelan culpables. El problema es que se pretende desvincular al Gobierno (así, como entidad dirigente del Estado Mexicano, sea cual sea el nivel, la extracción partidista o el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial) de ambos factores. Y el más evidente, documentado hasta por la prensa nacional e internacional, fue el manejo del Complejo Hidroeléctrico del Alto Grijalva –único en el mundo- a manos de la CFE y de la información en el Pronóstico del Tiempo Climático, a manos de la CONAGUA, curiosamente las dependencias resguardadas bajo la versión hechiceril del plenilunio. Sólo para subrayar la dimensión de la mentira burda, su fuente “científica” la describió Jaime Maussan -si no mal recuerdo, ufólogo, no especializado en la Tierra, sino en otros planetas- en su artículo de Tercer Milenio del 28 de octubre de 2007, página publicada en varios periódicos.

Mientras la CONAGUA decretó el 24 de octubre “lluvias quizá por encima de los 70 mm”, pronóstico no sólo errado, sino irresponsable por la simple imprecisión de cuánto más, la dirección general de la presa Miguel Álvarez del Toro, conocida como Peñitas, decidió “turbinar” (término para describir las descargas excesivas de agua previstas para que la cortina de concreto no ceda al peso y la presión del afluente) 456 metros cúbicos por segundo. Si ambos datos no son elocuentes y los medios oficiales convenientemente no los esclarecen, el milímetro de lluvia se multiplica por la superficie que recibirá las lluvias; y, por su parte, un metro cúbico equivale a mil litros de agua. Saquen la calculadora. Ateniéndonos al pronóstico de la CONAGUA, 70 mm en 2,138 metros cuadrados de territorio nacional –superficie que, en geometría básica, son iguales a 2 mil 138 millones de milímetros cuadrados- resultan en 149 mil 660 millones de milímetros cúbicos. Para sacar la equivalencia en metros cúbicos –y por tanto, a litros- se divide este cifra entre mil millones. 149,66 metros cúbicos. Con el segundo dato, descubrimos la escalofriante verdad incluso entre las propias omisiones oficiales: Lo que nos cayó del cielo fueron 149 mil 660 litros de agua pluvial en apenas las primeras 24 horas del desastre, más lo que escurría desde el Altiplano Chiapaneco, otros 456 mil litros, literalmente, a cada instante de ese jueves.

Simplemente, la marea más alta de la luna llena más cercana del año a nuestro mundo no hubiera podido “taponear” aquel caudal de por lo menos un millón de litros diarios –un ejemplo minúsculo- que, valga decirlo, ni siquiera llegaría compactado a Frontera, sino quedaría desparramado entre los boquetes abiertos de nuestra ignorancia proverbial, nuestra apatía social y, sobre todo, nuestra carencia infraestructural.

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