El altruismo no es negociable

 #JusticiaParaErikaKassandraBravoCaro…

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Medianoche, sábado 6-domingo 7 de diciembre. En vez de su genio para la comedia -como lo prometió-, Eugenio Derbez brinda un sonoro regaño a los que no donamos al Teletón. Y funciona: De ahí a 3 horas más tarde, recaudan más de 55 millones de pesos.

Me quedé, imagino que como muchos, hasta las 2 de la mañana del domingo 7, siguiendo la transmisión del Teletón.

En parte, porque Eugenio Derbez me prometió un espectacular cierre, con todo y parodia de La Voz México, que se limitó a un regaño.

En parte, como periodista que busca comprobar si la crisis de credibilidad que sufre todo México había alcanzado, por fin, al Teletón.

Nada nuevo tengo que añadir a las notas y análisis del fin de semana, alrededor del evento, y que lo consignan como el “más complicado de la historia”-apenas un millón por encima de la meta– y algunas de la razones, nuevas y viejas, de esa complicación.

Todo coincide, aunque sin nombrarlo, en dicha crisis de credibilidad, no sólo de la clase política, como dijo Miguel Barbosa, senador aún del PRD, sino de cada una de las instituciones que nos rodean, vinculadas o no al Teletón.

Quizá lo más notorio es el deslinde: No se critica la causa, el beneficio: Se cuestiona la recaudación.

Y, añado, se cuestiona que se cuestionen estos cuestionamientos, sea Derbez, Álvaro Cueva –quienes parecieran haber intercambiado textos–, Pedro Ferriz –que se enfocó al tema económico– o Sergio Sarmiento.

Pero cuando se rechaza o se fustiga la crítica, lo cual no es aplicable sólo al Teletón, se erosiona el debate público, que no es privativo de los medios de comunicación, ni de los famosos, añadiendo todavía más irritación social.

Académicos mucho más informados y periodistas mucho más enterados que yo han informado de los mecanismos de opresión que implica “donar” al Teletón, palabra cuyo significado precisamente dicho evento despoja por completo.

Se sabe –se ha sabido casi desde 1997– del provecho de las empresas para sus deducciones fiscales, adicionales a las que, por ejemplo, Televisa, ya emprenden en perjuicio de Hacienda. No es que vaya a los niños en vez a La Gaviota, es que se deducen 3 mil millones de pesos y, además, lo del Teletón.

De los gobiernos estatales y municipales, del federal y el Congreso, para  elevar su imagen y en detrimento de sus propios presupuestos. No es que la ONU se los prohíba, es que si vas a dar 20 millones de pesos, dáselos a la población que voto por ti en sus comunidades.

De la subversión del concepto “persona con discapacidad”, suficiente causal para una demanda de Derechos Humanos: Gente sin margen de autonomía y crecimiento propio. No es que Teletón no haga su chamba, es que se discrimina, todavía, a la persona que sólo tenga sordera, por hablar de una discapacidad no tan severa como la que exhiben año con año.

De la carga que, sobre la clase trabajadora, imponen estos “patrocinadores” para dar sus donaciones: Farmacias del ahorro le pone cuota a la venta de botiquines, lo que no se venda, se les descuenta. Dependencias públicas cuyos “empleados” donan vía descuento de nómina.

Empero, nunca como este año, sí que fue difícil. Me consta. Pero enoja más que su reacción sea tildar a la gente de “mentirosa” y “odiar parejo”. Lo entiendo: Resulta fácil para quiénes su ingreso supera por mucho al del mexicano promedio.

¿Qué dirá la cajera de Soriana, obligada a realizar 60 “redondeos” diarios –si no, lo pondrá del salario-, cuando ve que la empresa, no ella, deduce impuestos y se alza el cuello?

¿Qué, la de Banamex, que regala un día de trabajo para nada voluntario en su sucursal para recibir donaciones?

¿Qué, el ciudadano de Villahermosa que protesta para que abran el Centro Autista –en paro por falta de personal– y mira que los recursos “los dona” su alcalde o su gobernador para CRITs que su ciudad no tiene y que ellos deberían construir?

¿Qué el funcionario, de medio pelo para abajo, que ve cercenado su aguinaldo sin su permiso para un evento en el que, por la razón que sea, no quiere donar?

No dirán nada. Pero protestarán, negarán el apoyo, serán los primeros en criticar no sólo ésa, sino cualquier donación a cualquier ONG, se cobrarán con cada peso que puedan arrebatarle al Teletón. En síntesis, serán los primeros en no creer y con ellos, sus familias y amigos.

Si la fundación lo sabe, si Televisa lo sabe, la postura menos conveniente a asumir es: “Me vale, no es pretexto para no donar”.

Por otro lado, veo la propia transmisión con sus fisuras: Televisa nunca dejó de pasar comerciales. Es decir, nunca dejó de cobrar publicidad, es decir, jamás donó al 100% su tiempo aire.

También, como consignó el propio Fernando Landeros, presidente aparentemente vitalicio de la fundación Teletón, 8 patrocinadores retiraron su apoyo.

Son demasiado visibles para no establecer una lógica perversa: FEMSA (Coca-Cola, Oxxo, etc.), Pepsico (Sabritas, Gamesa, etc.) Bimbo (Bimbo, Barcel, Tía Rosa), Nestlé, industrias todas ellas afectadas por el nuevo impuesto a la comida chatarra y/o a la exención de alimentos por ser procesados.

Si era una represalia de estos consorcios, lo peor no es que aclare Derbez que “no es contra Televisa o el gobierno, es contra los niños”; lo peor es que me lo diga a mí, que facturo infinitamente mucho menos que esos gigantes multinacionales.

Igual con nuestros políticos, particularmente los gobernadores y alcaldes. No sólo hicieron lo que se les dijo que no hicieran: Casi ninguno dijo cuánto “donó” del dinero de todos que manejan a su antojo.

Todos fueron a la pasarela –no los juzgo por intentarlo-, pero pocos dijeron de a cómo. Ello no abona a la transparencia y a la confianza, por si les preocupaba revertir en la gente esa crisis de credibilidad.

Cuando me entero que se superó la meta, de nuevo, como comunicólogo dudo: Si 55 millones de pesos se obtuvieron en 2 horas –horas muertas, televisivamente hablando-, sólo concluyo que Televisa prostituye, de nuevo, el sentido de “dificultad” con el fin de reblandecer bolsillos.

O sea, sin contratiempos no hay drama, sin drama no hay contribuciones. Otro recambio en el discurso del Teletón: El primero y más anunciado había sido el enfoque de comedia que se le pretendió otorgar.

Aclaro: No pretendo que el Estado y/o las empresas “lo hagan todo”; que no se piense en las personas con discapacidad; en fin, ni que desaparezca Teletón.

Rotundo NO.

Quiero que el Estado y sus funcionarios de medio y alto nivel hagan su parte: Si va a donar (y eso, de lo que le sobre después de atender por ley a su población, de manera amplia, eficaz y transparente), que lo haga a cientos de otras iniciativas similares en el país.

Quiero que sea apoye a muchos otros grupos vulnerables, no sólo a la gente con discapacidad o con cáncer, sean niños o adultos, todo el año, en todos los ámbitos de su desarrollo humano: Mujeres, zurdos, indígenas, homosexuales, animales, etc.

Quiero que los mexicanos sean libres de aportar: Ni ser linchados por su negativa ni mucho menos ser forzados a hacerlo. Ya existen demasiadas estafas en este país respecto a ayudar al prójimo (¿Por qué las iglesias no «se suman» al Teletón?), como para sumarle una más y bastante notoria.

Fuera de eso, Televisa, Teletón y las empresas tienen derecho a existir, a contribuir o no (¿Dónde carajos está TV Azteca?), a deducir sus impuestos, pero los suyos, de sus ganancias, de sus recursos, de sus propios medios corporativos, no del esfuerzo ni del dinero de sus integrantes.

Qué bueno que las personas regalen. Qué malo que las espanten por el tufo a trampa que no han podido desprenderse.

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982). Ganador del Primer Concurso de Ficción Playboy 2008, nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010. Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2009 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado artículos sobre temas variados y relatos de ficción en diversos diarios y revistas locales y nacionales. Aquí en su blog y su Twitter (@Acrofobos) se puede hallar el despliegue de su obra literaria y periodística.

El Estado de Derecho según @EPN

Todavía #NosFaltan43… y los que faltan…

SAN JUAN TEPEUXILA
San Juan Tepeuxila, Oaxaca. Según CONEVAL, 2 mil 700 de sus 2 mil 773 habitantes sufre extrema pobreza; es el municipio paupérrimo de México.
SAN JUAN TEPEUXILA 2
Gobernado todavía por «usos y costumbres», su Consejo Popular recauda recursos que prefiere emplear en jaripeos ofrendados a su santo patrono.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dedicado a la izquierda que, sin debate y con furia,
también nos empuja hacia la dictadura militar…

61 días y 12 presos políticos después, la solución final de Enrique Peña Nieto (@EPN) es la restitución del Estado Políciaco, de la rectoría del Estado a secas, de más laberinto legislativo y más organismos paquidérmicos. Traducción: El PRI más priista que el PRI premilenio.

Ha provocado más escándalo su iniciativa –telegrafiada gracias a sus zares para Michoacán y para la Frontera Sur– de “disolución municipal” para las policías y, llegado el caso, para los Ayuntamientos.

De su supuesta “justicia cotidiana”, ni hablar: Justicia cotidiana es que Soriana, la tienda que pavimentó su llegada a la Presidencia con monederos electrónicos, no cobre redondeos para el Teletón sin conocimiento de sus clientes. Ya existen denuncias. ¿Se paró al fraude?

Justicia cotidiana es que ninguna empresa del tamaño, digamos, de Televisa, evada con permiso oficial 3 mil millones de pesos de impuestos, pero pueda emprender una recaudación nacional.

El mismo Estado que debería procurar esa justicia cotidiana requiere una cirugía mayor que nadie emprenderá y que se reduce a 2 cosas: Autonomía institucional verdadera y una modificación cultural, casi genética, de los mexicanos, particularmente de aquella mayoría que pulula en la nómina de todos los poderes, de todos los niveles, de todos los organismos públicos.

Y ya que hablamos de Teletón y autoridades, un escenario para ilustrar la relación Federación-Municipio: Supongamos que Peña Nieto prohibiera que todo funcionario público donara al Teletón.

Por supuesto, no faltarían –a derechas e izquierdas– quien clamara por la soberanía de estados y de municipios, y veríamos a virreyes y comendadores (quiero decir, gobernadores y alcaldes) colocando hasta 2 cheques en la urna, como desde los tiempos de Arturo Montiel:

Uno, de su gobierno –o sea, dinero de los contribuyentes para que el señor haga caravana con sombrero ajeno– y otro de los trabajadores de su gobierno –o sea, diezmo que el muy laico Poder Ejecutivo cobra con mayor religiosidad que el Papa-. Por supuesto, no todos, pues entre ciudades hay niveles: Monterrey ha podido, Villahermosa ni siquiera lo intenta.

Pues lo hemos visto, prohibición o no, a lo largo de 18 años, incluso con 28 iniciativas ciudadanas y un llamamiento severo de la ONU instando a que no se haga lo indebido, a saber:

Si se quiere ayudar a las personas con discapacidad, que se use ese dinero público en bienes y servicios públicos para ellos, y que se les deje de mostrar como mendigos dignos de lástima y de lucro.

Es nomás un botón de muestra, pero, ¿Para eso quieren la actual autonomía municipal? Y subrayo: La “actual”.

Porque eso debió proponer Peña Nieto: Contralorías que no nombre el alcalde, o sea, estén a su servicio; direcciones de policía ratificadas y vigiladas por el Congreso local; elecciones auténticas de Cabildo y no conformarnos con lo que aparezca en la boleta y se reparta tras los conteos de votos; adiós a los pluris (sí, por si no lo sabían, también existen regidores plurinominales), que nadie elige pero que disfrutan recursos para campañas, y a 418 entelequias regidas por «Usos y costumbres»; auditorías fiscales a fondo no sólo para que aprendan a recaudar lo suyo y dejen la dependencia estatal y federal, sino para supervisar y limitar su gasto y su endeudamiento, y favorezcan sus inversiones –si es que las tienen-; y un Servicio Profesional de Carrera que permita el acceso o la continuidad evaluada, sin el chantaje de sindicato alguno ni de cada nuevo gobierno, de talentos mexicanos para que así brinden los mejores años de su vida al servicio del ciudadano.

Todo ello, aunado a la reelección, originaría en consecuencia municipios con proyectos a mediano y largo plazo, y no lo que son “actualmente”: Trampolines y carruseles políticos.

Atención aparte merecen las zonas metropolitanas, concepto científico pervertido por los políticos, que incluso forman una comisión legislativa disponiendo, sólo 2014, de más de 9 mil millones de pesos para beneficio de… ninguna zona: Tenemos grandes urbes, incluso capitales estatales, con ciudades-dormitorio, severos problemas de administración territorial y 3 servicios elementales colapsando cada día: El transporte público, la infraestructura del agua y la recolección de residuos sólidos, síntomas ya notables de la pésima integración urbana, esa sí cotidiana, en nuestro país.

Pero en relectura descubro que todo ello ya está en la Constitución Mexicana, y otras requieren torcer lo suficiente su Artículo 115. Nada difícil para el hombre que dice haber domado a 2 Cámaras para sus 10 reformas estructurales.

Solzhenitsyn proponía que la democracia en Rusia debía iniciar por la profunda transformación de sus gobierno locales, es decir, de sus municipios, no únicamente desde el poder central. Conciencia crítica de su país, todavía espera su pueblo esa transformación después de 4 presidentes –Gorbachov, Yeltsin, Médvedev y Putin-, pues tenía razón: La alternancia no es democracia, ésta debe forjarse, ejemplificarse, desde y junto a la autoridad más a la mano de la gente, hombres y mujeres de todas las edades, todas las condiciones.

México, tan piramidal y desde muchos siglos antes que Moscú, padece el mismo error desde el retorno a la democracia en 2000.

Y el PRI, ese igualmente tenebroso remedo de Politburó, resulta el menos indicado para solucionarlo.

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982). Ganador del Primer Concurso de Ficción Playboy 2008, nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010. Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2009 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado artículos sobre temas variados y relatos de ficción en diversos diarios y revistas locales y nacionales. Aquí en su blog, su Twitter (@Acrofobos) y su columna en Facebook (El desprendimiento del iceberg) se puede hallar el despliegue de su obra literaria y periodística.

Revueltas: El cineasta que no fue II

Porque todavía #NosFaltan43…

revueltas
José Revueltas flanqueado por su esposa María Teresa Retes y por su hijo Román Revueltas Retes (hoy periodista del diario Milenio), el día de su arresto y traslado a Lecumberri. Nótense la sonrisa, el traje y la evidencia condenatoria: Su máquina de escribir Remington. Noviembre de 1968

La ruptura con Gavaldón no fue lo peor para Revueltas: Intentando a la brava rodar una película con recursos domésticos, en noviembre de 1957, esta última tentativa se desplomará hasta costarle el desalojo de su familia de la casa que renta, hospedado en un hotel propiedad de Lagos pero sin comida, sin apoyo de su propio partido tras tachar a la dirigencia de “ciega, sorda, muda y paralítica” por sus sonoros fracasos electorales, y, como era habitual, sin apenas ingresos por su trabajo periodístico o literario.

Hondamente deprimido, bebe con frecuencia y escribe con escasez. Tal vez una de las razones es que, como él mismo anota, es “un escritor prohibido”, tanto para la izquierda –cuyos ataques lo obligan a sacar de circulación su novela Los días terrenales– como para el PRI, omnímodo, que ya desea extraviar su pasado comunistoide, con sus relevantes presos políticos, sus sangrientas reyertas revolucionarias, su cine cada vez menos crítico y más censurado.

Otra quizá sea que el séptimo arte, desde donde fuera que participara, fue la actividad que le dio sustento económico y aliento creador.

Escribió 26 guiones acreditados, entre originales y adaptaciones, 21 de ellos en sólo 12 años. De ese mismo período (1944-1956), sin duda frenético y propositivo, son sus obras de teatro, sus crónicas y artículos periodísticos (reunidos en Visión del Paricutín), avances de sus ensayos, 2 libros de cuentos (algunos de los cuales surgirán de sus propias ideas para cine), las anotaciones de una larga y errática autobiografía.

También, otros 4 ó 5 guiones terminados pero que no se filmarán, como un primer draft sobre la vida de Emiliano Zapata, llamado Tierra y Libertad, un documental sobre la caída de Jacobo Arbenz en Guatemala y un original, Rayito de oro, entre otros textos que concluye pero que nunca llegará a presenciar, entre ellos El apando, estrenada el año de su muerte.

Después de aquel año terrible, Revueltas se vuelca al análisis filosófico y político y a la narrativa, sin descuidar jamás su vocación primaria aun lejos de los sets.

Entrega, como parte de la Enciclopedia cinematográfica mexicana 1897-1955, compilada por Rafael Portas y Ricardo Rangel y la primera en su tipo de la historia, su extraordinario ensayo Lugar del cine en el arte. Aunque auspiciado por el recién creado STPC, no se limita a hablar como integrante gremial o como un experimentado guionista.

Desarrolla toda una teoría estética sobre el cine, desde la escritura hasta la proyección, con referencias a personajes tan distantes y distintos como Eisenstein, San Agustín, Quevedo, Heráclito, Rilke, Machado, Joyce, Efraín Huerta, Doctor Atl, Manuel Álvarez Bravo: “… de la gramática del montaje, dará como fruto o una película, o un cuadro, o un poema, o una sinfonía, o una novela…”.

Luego de un fugaz paso como gestor internacional en Europa del Este y la URSS bajo las órdenes de Lagos, en 1961 imparte talleres en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), dedicados a documentar el éxito de la alfabetización emprendida por la Revolución ya autonombrada socialista.

Esperaba que Alfredo Guevara, director del ICAIC, lo integrara a la plantilla docente tras 7 meses de arduo trabajo. Pero no sólo no sucede: Ni siquiera el muy izquierdista régimen de los Castro puede concederle residencia y trabajo en algún lugar de La Isla.

Estas vivencias en la intimidad del Bloque Soviético le servirán para tamizar sus propias perspectivas sobre la izquierda, plasmadas en 2 textos señeros: México, una democracia bárbara y Ensayo sobre un proletariado sin cabeza.

Y, sobre todo, en 2 contribuciones que, por razones que desconozco, se mantienen casi en secreto: Una es la creación, en 1963, del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, de la que fue profesor, impartiendo clases a Jorge Fons y Jaime Humberto Hermosillo, entre otros.

Otra es el volumen teórico-práctico-filosófico-estético llamado El conocimiento cinematográfico y sus problemas, de 1974, el cual también, por razones que desconozco, es prácticamente imposible de conseguir incluso en los circuitos cinéfilos de la Ciudad de México.

En ambos casos, ayudó a imprimir un aura crítica y reflexiva al proceso fílmico nacional, que renovaría su propuesta visual y temática, que a la postre conllevaría a su reconocimiento internacional y al llamado Nuevo Cine Mexicano.

 *

1968 transcurre con Revueltas practicando la docencia en el CUEC y en Filosofía y Letras, y como asesor del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de México. En ese contexto –y siempre fiel a su militancia de izquierda-, era inevitable que se involucrara, por su doble papel de artista y de profesor universitario, en el Movimiento Estudiantil.

Pasados el crimen de Estado del 2 de octubre y las Olimpiadas, en noviembre lo encierran en el Palacio Negro de Lecumberri. Pero México y el mundo son muy diferentes de aquellos años ‘30s.

Preso político por 3ª vez, uno de los pocos artistas vinculados al Movimiento que pasa por la cárcel, se convierte en una celebridad internacional, una especie de gurú que sufre en carne propia las desdichas de sus discípulos.

La imagen vende y, una vez liberado, en mayo de 1971, decide aprovechar el impulso para proyectos ocultos: Imparte conferencias y cátedras en universidades de los Estados Unidos, autoriza la reedición de todas sus primeras obras y publica narrativa (El apando, Material de los sueños), periodismo (Visión del Paricutín) ensayística (México 68: Juventud y revolución, Cuestionamientos e intenciones, Escritos políticos I, II y III) y autobiografía (Las evocaciones requeridas), esta última enfocada principalmente a sus aventuras en el séptimo arte.

El impulso alcanza para revivir aquella no tan vieja obsesión de Revueltas. Estrella de los medios, muchas de las entrevistas que concede en esos últimos años de vida se dedican a su obra fílmica, llegando a publicar El conocimiento cinematográfico….

Es en este punto que, como apuntamos anteriormente, su relación con el actor Rodolfo Landa se vuelve fundamental. El verdadero nombre de Rodolfo Landa es Rodolfo Echeverría. Sí, hermano ni más ni menos que de Luis, el Presidente. La promesa de Luis de “apertura democrática” y la experiencia de Rodolfo origina la creación del Banco Cinematográfico, en busca de financiar películas de jóvenes talentos casi sin imponerles restricciones de censura.

Rodolfo invita a Revueltas a reintegrarse activamente al cine mexicano. Aunque se le ofrece todo el respaldo para oficializar su siempre postergado debut (dirigiendo una versión de su relato La palabra sagrada), Revueltas desiste por la edad, sus “tantas tareas que cumplir, literarias y teóricas”, y su dolencia cardíaca.

Pero retoma el guionismo con la misma laboriosidad de antaño. Además de su aporte en el corto documental México 68. Instantáneas, escribe El encuentro (1976), Zona roja (1976) y La hermana enemiga (1979) –donde rescata sus usuales temas psicológicos de la Era Gavaldón-, mismas a cuyo estreno nunca asistirá.

Tal como en sus inicios, lo que vuelve a situarlo en cartelera son las adaptaciones. Antes de eso, 2 frustraciones más: Elaborar el guión de su novela Los errores y la versión cinematográfica de Los albañiles, la de Vicente Leñero.

La primera jamás se producirá, y de la segunda queda una anécdota amarga consignada por el propio periodista fundador de Proceso: Puesto que Revueltas “revela” al asesino, al contrario de lo que sucede en la historia original, Leñero rechazó el libreto y optó por adaptarla él mismo. Años más tarde, reconoció que la de Revueltas “era mejor”, “muy interesante y original”, lamentando no haber sabido apreciar aquel texto.

Finalmente, El apando, que redescubre a Revueltas para las nuevas generaciones, de escritores y de cineastas, pero que llega tarde para el reconocimiento, también largamente aplazado, de sus contribuciones al séptimo arte mexicano.

Sus capacidades mermadas le obligan, en principio, a ceder gran parte de su labor de guionista a su buen amigo José Agustín –cuya primera idea para adaptarla le gusta al autor original, por lo que se encarga sólo de supervisarla-; y una prohibición médica le impide revisar los primeros clips filmados en el inmueble donde alguna vez fue prisionero y que ya se estaba convirtiendo en el futuro Archivo General de la Nación.

Por último, y como reseña el propio Felipe Cazals, “murió dos días después de que tuve la copia compuesta” (lo que ahora se ha dado en llamar “versión del director”), antes los remiendos de la censura y de su estreno en salas, a los 61 años, 4 meses, 3 semanas y 4 días de vida.

La mayoría de ese tiempo, desde la trinchera creativa o la sindical, desde el ensayo o la narrativa, desde los estudios de rodaje o los de la docencia, lo dedicó a su gran pasión, el cine.

Y es ésa, sin duda, la puerta de entrada a las ideas y al arte de José Revueltas. Si sus novelas y relatos pueden resultar demasiado estremecedores –vestigios de un México casi imposible de imaginar-, sus películas en cambio continúan suscitando admiración, entretenimiento, público, análisis crítico, espejos de un México que, por buena o mala suerte, todavía no se ha desdibujado del todo.

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982). Ganador del Primer Concurso de Ficción Playboy 2008, nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010. Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2009 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado artículos sobre temas variados y relatos de ficción en diversos diarios y revistas locales y nacionales. Aquí en su blog, su Twitter (@Acrofobos) y su columna en Facebook (El desprendimiento del iceberg) se puede hallar el despliegue de su obra literaria y periodística.

Revueltas: El cineasta que no fue I

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El joven pero ya exitoso guionista José Revueltas, en algún punto de la década de 1950.

 

Como muchos jóvenes escritores, como el propio autor de estas disquisiciones, la primera ambición artística de José Revueltas fue el cine.

Con un hermano muralista y otro músico, no fue sencillo para Pepe encontrar una vocación, excepto aquella que todavía recordaban de su natal Santiago Papasquiaro, Durango: Las funciones, a sábana y piano, de cine mudo en la plaza principal.

Ya en la Ciudad de México, a donde se mudó a los 6 años de edad, llevó su aspiración más lejos. Con una moviola rústica que él mismo manipulaba, proyectaba negativos de segunda, tercera, última mano, “pedacería italiana”, en la sala de la Casa Revueltas de la colonia Roma.

Sin embargo, serán las terribles experiencias como preso político en las Islas Marías, lo que lo decantará a la literatura.

No obstante, Revueltas nunca abandonará, por un lado, la elaboración de guiones y, por otro, su aspiración primaria de convertirse en el cineasta de la familia.

Aprovecho para despejar la duda: Revueltas sí dirigió… pero no: No hay constancia fílmica de sus intentos, excepto stills del gran Manuel Álvarez Bravo –quien sería su “cinefotógrafo de cabecera”-, y algunas notas personales para sus cartas a Rosaura, su hermana y “actriz de cabecera”, y su notable corpus sobre cine, universal y mexicano, en teoría, práctica y crítica.

Sus películas, casi sin evidencia, son: Su debut, Coatlicue, un corto experimental escrito y dirigido por él en 1945.

Después, Cuánta será la oscuridad, de 1946, basada de uno de sus relatos cortos, quizá la más prometedora, pues cuenta con la ayuda, además de la de los mencionados, del dramaturgo José Ignacio Retes y la actuación de Rodolfo Landa. Rodaron escenas completas en locaciones de Iztapalapa, con una cámara de 16 mm, pero no se logró el financiamiento final.

3 herencias perdurables dejó este filme: 1, el matrimonio de Revueltas con María Teresa Retes, hermana de José Ignacio; 2, unas excelentes imágenes de Álvarez Bravo, quien se supone poseedor de las únicas latas de la película; y 3, la relación con Landa, fundamental muchos años más tarde.

Revueltas tampoco descartó el documental. En cierta forma, bajo la idea del realismo socialista, estos proyectos serían la mezcla de ficción y realidad que ya se consolidaba en su estilo literario.

En 1952, contratado por Adolfo Orive de Alva, entonces secretario de Recursos Hidráulicos, emprende el proyecto de filmar los trabajos de la Comisión del Papaolapan en Ciudad Alemán, Veracruz, como guionista y director. Su crew lo integran Retes como asistente y Álvarez Bravo en la cámara.

Sin embargo, en parte por su falta de experiencia y en parte por “la falta de comprensión”, “las burlas”, “el lastre intolerable de burocracia” y “las intrigas estúpidas”, Revueltas no puede terminar el rodaje, extenuante y prolongado dentro las feraces locaciones tropicales. E igualmente, no queda registro del material filmado ni de su probable edición y posterior exhibición.

Sus 2 últimos intentos ni siquiera entran en fase de sinopsis.

Entre 1954 y 1956, Adolfo Lagos, uno de los productores de la recién creada Cinematográfica Latina, S. A., lo alienta a participar, a modo de entrenamiento, en las 3 cintas de la compañía lanzadas ese año, una de ellas, Donde el círculo termina, con guión suyo basado en uno de sus cuentos.

Pero la empresa se va la quiebra, pues la última de sus súperproducciones, Talpa, resulta un rotundo fracaso en taquilla. Es así como se detiene abruptamente el que sería su inicio cinematográfico “ora sí de a deveras”: La santa de Cobara.

Por si fuera poco, el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica Mexicana (STPC), del cual había sido fundador y secretario general de la Sección de Autores y Adaptadores, cierra la puerta a nuevos realizadores, y en consecuencia, a la acreditación sindical de Revueltas como tal.

Uno de los promotores del bloqueo, paradójicamente, fue el director Roberto Gavaldón, cuya mancuerna artística de casi 15 años confeccionó uno de los mayores legados de la historia del cine mexicano.

Nadie había llevado tan asiduamente el arte de Revueltas a la pantalla grande ni nadie había contribuido más al arte de Gavaldón en el aspecto narrativo y temático. Y nadie, fuera de ellos, había abierto alternativas estéticas y psicológicas en plena Época de Oro.

Pero Gavaldón, a la sazón secretario de la Sección de Directores del sindicato, consciente de la crisis económica de la industria fílmica nacional, decidió proteger las fuentes de trabajo de sus colegas. Y de paso anquilosó, para la futura década y media, al cine mexicano en lo creativo y en lo comercial.

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982). Ganador del Primer Concurso de Ficción Playboy 2008, nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010. Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2009 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado artículos sobre temas variados y relatos de ficción en diversos diarios y revistas locales y nacionales. Aquí en su blog, su Twitter (@Acrofobos) y su columna en Facebook (El desprendimiento del iceberg) se puede hallar el despliegue de su obra literaria y periodística.

El extraño escándalo de Brittany Maynard

Porque #Nos Faltan43…

Brittany-Maynard
Brittany en 2014. Tiene 29 años y cáncer cerebral en fase terminal. Anuncia su decisión de optar por la eutanasia.
Brittany en 2010. Tiene 26 años y varios sueños por cumplir. Anunciará su futura boda con su novio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jean François Revel sostenía que la izquierda estadounidense, en la década de 1970, había obtenido sus mejores victorias culturales.

Sin embargo, lamentaba que desde esas mismas fechas, fuera degenerando en un catecismo que terminó por resucitar a la derecha –a la más rancia– en los ‘80s.

Por eso, incluso cuando alabo muchas cosas de los Estados Unidos, todavía sorprendo a mis amigos cuando replico que su sociedad siguen siendo eminentemente conservadora.

Sólo ello puede explicar porqué resulta tan escandaloso –allá y aquí- el caso de Brittany Maynard:

Una californiana que cumpliría 30 años dentro de 12 días, diagnosticada a principios de año con un cáncer terminal en el cerebro, que escogió la eutanasia para despedirse de este mundo el 1 de noviembre pasado.

Fue tal la repercusión que, como se consigna en varias notas de prensa, “reabrió el debate sobre la muerte asistida en todo el país”, y añadiría que en todo el continente.

Los mismo medios utilizan el lenguaje relamido, “muerte asistida”, “morir con dignidad”, para nombrar una decisión, juzgándola, que en cualquier democracia liberal sería sólo su decisión.

Quiero decir: Ante todo, gozar las libertades en un régimen democrático comienzan por vivirlas en el propio cuerpo, física y metafísicamente hablando: Conciencia, imagen, sexualidad y reproducción, expresión, formación cultural, etc.

Y más, muchísimo más, cuando ninguno de esos derechos individuales transgrede la única condición para disfrutarlas: Los daños a terceros.

Porque eso de que la eutanasia “daña a los seres queridos por el sufrimiento”, equivale a no dejar morir a nadie por la misma razón.

La historia de Brittany ya es de por sí triste como para discutir la validez de su decisión, que además no es la primera ni la única ni será la última.

Triste, porque a los 29 años, poco más de un año después de casarse, le detectaron glioblastoma, se sometió a una craneotomía y una lobotomía parciales –cirugías invasivas, mortíferas y costosas– y cuando rebrotó el tumor, perdió toda esperanza de procrear un hijo.

¿Cuál en realidad es la relevancia? Sé que se trata del “debate”, pero creo que aún más la resonancia por haber difundido su elección a nivel global.

No sólo fue grabar un video para YouTube, también fue iniciar una fundación –que lleva su nombre– para cabildear en distintos estados de la Unión Americana la legalización de la eutanasia.

Nunca tan abiertamente –su muerte fue posteada en Facebook– una persona expuso su destino final, su lucha en favor de personas más que de causas y su templanza en desafiar, tan joven, tan íntimamente, el mito de la “cultura de vida” y del suyo como otro ejemplo moralizante.

Los familiares, ¿En qué caso no podrían?, apoyaron a Brittany hasta el último aliento, ayudándola a cumplir su Bucket list (Cosas qué hacer antes de morir) y cuando tuvo que mudarse de California a Oregon para recibir la muerte asistida por parte de médicos.

Puede argüirse que en su caso, el cáncer terminal, justificaría la aprobación. Que por eso en muchas partes se ha cedido y se regula la “voluntad anticipada”.

Replico que semejante hipocresía empieza por los eufemismos utilizados y porque sólo en ciertos lugares no se penalizan opciones que, repito, son infinitamente más veniales.

Eutanasia, suicidio (sí, una distinción es posible), consumir enervantes (cigarros, alcohol, drogas), aborto, homosexualidad: Todas esas parecen sofisticaciones frente a escándalos verdaderos, como el homicidio, el crimen organizado coludido con los políticos, la corrupción oficial y social –a derechas e izquierdas-, las desapariciones forzadas, la pobreza, la restricción a consultas populares, los monopolios mediáticos, y un largo e inmenso etcétera.

O sea: Frente a circunstancias que están muy lejos de ser decisión propia y dañan a mucha más gente que ir un médico y pedirle una sobredosis porque una terrible dolencia te carcome por dentro.

Y el Estado menos que nadie tiene porqué restringir las conciencias y la privacidad de sus ciudadanos a los que dice servir y proteger.

Me quedo con la bella postura de Brittany, su testamento digital legado en su Muro: “Morir con dignidad enfrentando mi enfermedad terminal, que se llevó tanto de mí… pero que se hubiera llevado mucho más”.

 *Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982). Ganador del Primer Concurso de Ficción Playboy 2008, nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010.
Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y
en 2009 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).

Ha publicado artículos sobre temas variados y relatos de ficción en diversos diarios y revistas locales y nacionales. Aquí en su blog, su Twitter (@Acrofobos) y su columna en Facebook (El desprendimiento del iceberg) se puede hallar el despliegue de su obra literaria y periodística.