Otro gabinete S1E6

La radio obtiene una nitidez asombrosa: Puedo reconocer cada voz incluso dentro de la gallera de la Sala del Pleno. Alguna nubes, blancas y/o grises reptan despacio por encima de mi cabeza. Termino el viaje, desmonto los remos, los meto paralelos  a las bordas y me recuesto en el fondo del bote alquilado, dispuesto a adormecerme por el vaivén del aire sobre la superficie de la Laguna de las Ilusiones… Si no fuera porque debo seguir en vivo el enlace de Santiago Ruiz, corresponsal de la XETVH, la estación de mayor influencia en la opinión pública radicada en Tabasco, por las votaciones de ambas reformas.

Y pues, las discusiones en lo particular de cada artículo es la estrategia que, pues, los partidos Avance Social y Acción Conservadora han implementado para, pues, retardar un poco lo que sería la votación, aunque ambas fracciones parlamentarias han emitido, pues, su posicionamiento de oposición a las reformas propuestas por, pues,…

Llevan dos días en ésas. Maniobramos para que pasaran en comisiones y para disuadir a AC de las eventuales ventajas de no obstruir demasiado la aprobación de su bancada. Seguimos asesorándolos, junto a Avance Social, a cambio de gestionar su crisis de credibilidad por la ruptura tras el atentado y por sus drásticas modificaciones internas debidas al cambio de candidato.

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Otro gabinete S1E5

En la esquina de Paseo Tabasco y la calle de la Quinta Grijalva -la casa del gobernador-, me sumo al agitado espectáculo de consignas trilladas y pancartas manidas que pretenden tumbar una reforma laboral intercambiable. Solamente camino, perdido entre la multitud, a la espera de Tony.

Frente a la catedral, casi todo el contingente se persigna antes de dar la vuelta hacia 27 de Febrero, la avenida que los conducirá a la Plaza de Armas, para abarrotarla y plantarse, los días que fueran necesarios, ante el balcón del Palacio de Gobierno donde ese mismo gobernador les dice cada año «¡Viva México!» y esa misma gente le responde, emocionada, las mismas palabras.

«Pensé que estarías en la oficina», me comenta Tony desde atrás, a una media voz perdida entre las vociferaciones. «O al menos tomado del brazo de Correa». Me freno un poco, lo dejo pasar, me emparejo, lo tomo del brazo y empezamos a andar sobre la banqueta roja. «¿No deberías estar entregando maletines a los líderes?». Nos miramos. Y nos reímos.

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Otro gabinete S1E4

Te digo a media voz/ cosas que invento a cada rato/ y me pongo de veras triste y solo/ y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras/ y te aprietas a mí y haces tu llanto/ sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas/ se ponen a escuchar lo que no hablamos.

Sus pezones resaltan bajo la superficie de la sábana, elevados por la fugaz gelidez del dormitorio. Ha ido resbalando el satín desde la cima de sus pechos, redondos y morenos, y la piel de sus hombros se eriza momentáneamente. Yacemos separados a la distancia de una palabra esta mañana de final de puente.

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Otro Gabinete S1E3

¿Será por el desaguisado con Marín? No, ella lo tiene todo bajo control… ¿Será por la cuenta en Infierno? No, me cayó el salario intacto… ¿Lo de Acción Conservadora? Imposible, viene la veda de difusión… ¿Querrá estrategias para la Extraordinaria? Ya las entregamos, revisadas… ¿Será por Claudia?…

«¿En qué tanto piensas? ¿Por qué tan callado». «Hace frío», y mucho: No finjo que los dientes me castañean y que caliento mis dedos con el vaho. Son las 4:03 de la mañana cuando Doña Fidelia nos ofrece una mesa y dos sillas, ambos lado a lado. «Nos trae 2 cafés. El mío ya sabe, tía». «El mío, súper caliente, súper cargado, sin leche ni azúcar, por fa». Sigo sin entender como Tiaré puede beberlo así.

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Otro gabinete

Somos bomberos en un mundo cada vez más incendiado. Gente que no aspiramos ni a medallas de honor ni a pensiones vitalicias. Sólo al poder, todo el poder, sin heridos ni prisioneros. Asesores nos llaman. ‘Los mejores’, nos llaman. Por eso le caigo mal a tantas personas…

La joven con lentes de pasta y falda entallada hasta las rodillas interrumpe mis cavilaciones ofreciéndome un café y una sonrisa. Prefiero el agua. A esta hora, cualquiera únicamente desea irse; para mí, es la hora pico en los negocios. «¿Le molestaría esperar? Es que todavía están…», bosteza tímidamente, tanto que ríe al final, «están evaluando su propuesta».

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