La SEP tiene 14 días para darme mi plaza

Reportaje in situ y en exclusiva

A los maestros tratados sin cariño

Mi caso no es el único, pese a que las autoridades (Emilio Chuayfett, titular de la SEP, como cabeza, más sus delegados y las de cada estado) han escamoteado la información que exhibe la principal fractura de la Reforma Educativa: El llamado Servicio Profesional Docente (SPD).

25 profesores del Colegio de Bachilleres del Distrito Federal, algunos adscritos al sindicato (SINTCB), publicaron en diciembre pasado una carta abierta, denunciando las irregularidades del proceso completo –“todo un caos”- y acusando un “grave deterioro académico” gracias a la RIEMS, que no se consultó con los maestros.

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La SEP tiene 15 días para darme mi plaza

Reportaje in situ

278 días después, la Secretaría de Educación Pública (SEP) todavía no ha otorgado todas las plazas a que se comprometió para dar certeza a su Reforma Educativa: Falta la mía, 2° lugar nacional de la categoría en que participé.

La asignación de plazas, según los términos del Ingreso al Servicio Profesional Docente (SPD), debía completarse el próximo domingo 31 de mayo, cuando vence la vigencia de reclamo de plazas para los profesores que hubieran obtenido un puntaje Idóneo.

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Igualdad, equidad, paridad…

EQUIDAD
18 meses después, se demostró su naturaleza populista

Nadie, ni en sus más violentos sueños guajiros, ha protestado frente a las oficinas del Comité Olímpico Internacional en Lausana para reclamar, en la final de los 100 metros planos de los Juegos de Verano, la mitad de los carriles para las mujeres.

No les falta razón: Según las marcas actuales, el tercer hombre más rápido llegaría medio segundo antes que la mujer más rápida. Es decir, todo el medallero sería masculino incluso con esta imaginaria “cesión” para las damas.

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Excélsior, Tabasco HOY, MVS y un servidor

A todos los colegas en la misma situación de Carmen Aristegui

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Pregunta especializada: Cuando les imparten Historia del Periodismo, ¿Les hablan de este episodio? No, qué triste. Sí, entonces, ¿Por qué carajos se repite el episodio?

Desgarrémonos las vestiduras, no regateemos un solo instante el apoyo a Carmen Aristegui por su salida de MVS, juntemos miles, decenas de miles, centenas de miles de firmas en solidaridad con ella y su equipo, usemos nuestros espacios periodísticos para manifestar nuestra opinión.

Todo lo posible, mientras la realidad real es que este pleito se resolverá en los únicos tribunales válidos. No, no es la opinión pública, aunque todos los periodistas repitan la muletilla de ser la mejor: En los de la Junta de Conciliación y Arbitraje.

Por lo menos a ésos acudió su servidor el día que me despidieron, sin tanto escándalo ni fraternidad, junto a varios periodistas, porque el dueño del diario en que trabajábamos, Tabasco HOY, en una posada de diciembre de 2010, se reconcilió con el gobernador con miras al proceso electoral de 2012.

Hubo foto y toda la cosa, pa’ que lo gugleen: Miguel Cantón abrazado en sus flancos por Andrés Granier y Humberto Mayans, después de 4 años de cariño mutuo durante los cuales si la Quinta Grijalva no contrataba publicidad, de las rotativas no dejaban de imprimirse reportajes de investigación, entre ellos los míos, consignando, por ejemplo, el tráfico de premios y becas del Instituto Estatal de Cultural de Tabasco y la extinción unilateral del Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena.

Lo curioso es que esa práctica de despidos no sólo no era nueva (quizá sólo para los ingenuos), sino que era natural, asumida por todos los compañeros: La relación a nivel corporativo entre gobierno y dueños de medios, el chayo, el embute, tu nombre en la nómina, la pista de aterrizaje, los cambios de “línea editorial”, las entradas y salidas de cuerpo de articulistas y de reporteros.

Se charla sobre ello, platillos de sorna y chisme, durante las pausas entre coberturas y asignaciones. No sé cómo sea en todas las redacciones de México y el Mundo, pero en todas en las que yo he participado, en Villahermosa y en Coatzacoalcos, en Mérida y en Tuxtla Gutiérrez, así lo atestigué.

Y se entiende: Mientras los patrones se entienden con los gobernantes, a nombre de los convenios publicitarios, el reportero sale a la calle, a sol y lluvia, a recolectar la materia prima que, junto a la talacha de editores y redactores, dará valor a esos convenios, con un salario y unos ritmos de trabajo imperdonables.

Sonaré marxista, pero ¿Qué es el jefe sin su mano de obra? Y la mano de obra, consciente que sin la pluma no hay papa, elige entre 2 y únicamente 2 opciones: Seguir honrado a la espera de una alza salarial  -a la espera que al dueño le entre la ética por las orejas- o entregarse al chayo justificado con otra consciencia: Nadie es indispensable.

En ese contexto, de prácticas corporativas viciadas, de un Estado que las tolera por sus afanes de “júbilo hervido con trapo y lentejuela”, y de periodistas de todo nivel y tipo ninguneados en sus ingresos, ha navegado, navega y navegará el heroico periodismo mexicano.

Pareciera, frente a todo lo que he leído, que se ignora o se pretende ignorar esa condición de todos los periodistas mexicanos y que, a querer o no, resulta en otro factor de agresión contra periodistas (Espero que lo anoten la Comisión Bicameral del Congreso y la Fiscalía Especializada en esta clase de delitos): El laboral/administrativo/corporativo.

Como lo expuse brevemente en Twitter, Excélsior del ’76 y MVS del 2015 son igualitos en todos sus detalles: Una decisión corporativa, cuestionable o no, pero al fin interna -nadie sabe, nadie supo-, desemboca en la expulsión de periodistas críticos, que procuran deslindarse del común de la profesión no sólo en su ejercicio -textos y fotos reveladores- sino en lo personal -ni chayo ni dádivas-, y que cierran una ventana necesaria para la transparencia y el debate.

Al final, lo que me encabrona no es que vuelva a ocurrir: Es que han pasado 40 años y las circunstancias en nada o poco han cambiado para que vuelva a ocurrir. Rius lo planteó mejor: Cuando periodistas, no empresarios, encabezan los medios, más o menos hay comprensión y cuidado del personal periodístico. Y por encabezar no me refiero, por supuesto, más que a decidir con el dinero por delante. Pero ni eso ha salvado a los medios que son considerados libres, plurales, independientes, obetivos, bla, bla, bla.

Del célebre golpe a Excélsior surgieron Proceso, Vuelta y Unomásuno. ¿Qué, del Aristegazo? Quizá otro medio. Otro que, morigeradamente, perpetuará el mismo molde de todos.

Ese contexto elemental que te enseñan en la escuela (todo medio es una empresa y toda empresa requiere lana para funcionar), que hoy se quiere enterrar muy convenientemente, se sostiene y perseguirá a Carmen Aristegui o a cualquier periodista en su misma situación al medio que vaya. Y se sostiene para el resto de los periodistas que no son famosos o seguidos como Carmen Aristegui, pero que igualmente pueden ser críticos, inquisitivos, veraces.

Dicho escamoteo nos conduce a la hipocresía, en el mejor de los casos, y al silencio, en el peor. Vi la misma reacción a coro por la censura a Epigmenio Ibarra y Pablo Gómez en Milenio, pero no cuando echaron a Fernando Escalante Gonzalbo de La Razón, presionado por el dueño Ramiro Garza Cantú, presionado a su vez por Carmen Lira, directora de La Jornada, medio que a su vez no le ha temblado la mano para separarse de Rolando Cordera, Héctor Aquilar Camín y Luis González de Alba.

Y quiero verlos cuando Televisa despida a Joaquín López-Dóriga, por una “decisión interna corporativa”, el día que al Teacher se le suba lo periodista y suelte un mameyazo digno de Púlitzer. Digo, si es que ese día llega. Me conformo con lo poquito que deploraron la salida de José Ramón Fernández de TV Azteca o la de Lydia Cacho de El Universal.

Porque deseo recordarles 2 cosas, señoras y señores: 1).- El periodismo no sólo es el que nos gusta, el que nos llena la mente de lo que ya sabemos y el que está de acuerdo con nosotros antes de comprarlo o sintonizarlo. Cada periodista clausurado clausura un pedazo, pequeño o enorme, significativo o irrelevante, de la libertad de expresión, ése que los medios -¡Empresas, con un chingar!- piden para todos excepto para quiénes tocan las esferas de sus intereses.

El periodismo es la chamba de cientos de profesionales de la comunicación que, al igual que el burócrata, la profesora, el sastre y la peluquera, viven de eso para comer, vestir, criar hijos y, de vez en cuando, dar un muy buen golpe periodístico. En ocasiones, con otro trabajo porque no deja. Cito: “Es una profesión mal pagada, inestable,  poco redituable, ingrata y peligrosa… pero siempre será mejor que trabajar”.

Y 2).- El periodismo, incluso en el terreno de la opiníón, sólo es información, organizada y clasificada según criterios de cada empresa (o sea, medio) o colaborador. Lea lo que le guste, asuma sus conclusiones, pague por su formación editorial, lector, lectora. Pero definitivamente -y qué bueno- lo que se publica no es palabra de Dios ni está tallada en piedra ni se erige en Corte Suprema.

Sirve, y cómo no, a los principios básico de la democracia, un pilar insustituible, pero no el único ni el mejor. En principio, porque la libertad de expresión no es coto exclusivo de medios y periodistas, gozan de ese derecho todos, desde lo que no son periodistas hasta los que no son inteligentes; y, en seguida, porque es un instrumento, un espacio donde las ideas se debaten, se vertebran y vehiculan, y pueden promover acción pero que no lo son por sí mismo.

Tal vez nos incomode, pero acción es hasta que se paga una edificio, la energía eléctrica, el mobiliario, el Internet y la nómina. Que lo nieguen los medios “independientes” y digitales, que dependen de las contribuciones de su audiencia que, no lo olvido, tiene muchas y muy variadas prioridades antes que poner un peso para el medio que saldrá a defender a las calles.

Es acción hasta que se mueven -si se mueven- otros engranajes, esos sí  contundentes: Leyes, investigaciones judiciales, enroques de gabinete, sanciones, etcétera.

Así que hoy Carmen Aristegui se va de MVS, creánme, ella y su equipo volverán en otros espacios, permanecerá en los que ya ostenta, abrirá más. Librará su segundo diferendo, luego del primero muy agrio y muy largo sostenido contra Pedro Ferriz de Con, por… despojarla de sus acciones en Grupo Imagen, revelar su salario -pecado capital de los periodistas, bastante exigentes si se trata de sueldos ajenos- y vender esas partes del corporativo.

Por cierto, Pedro Ferriz de Con fue echado del noticiario nocturno de Cadena Tres y de su columna en Excélsior -2 medios del Grupo Imagen con nuevos socios, uno de ellos el tétrico Olegario Vázquez Raña- el 17 de julio de 2012, 16 días después del “triunfo” de Peña Nieto. Lo expulsaron por su posición propanista y tachar de “imbécil” al futuro Jefe del Ejecutivo federal durante la campaña presidencial. Fue el primer caído de Peña Nieto y eso que faltaban 137 días para su toma de protesta. ¿Alguien lo mencionó? Entonces, ¿Para qué sorprenderse ahora?

Y la “batalla legal” del equipo noticioso se resumirá a la recisión de contrato dentro de las oficinas de Conciliación. Porque MVS tiene absolutamente todo el derecho de ponerle reglas a su personal, pues para eso le paga; si no les gusta, hay otros medios, igualmente con “lineamientos”, como El Deforma (No, no es sarcasmo), el Reforma de a de veras, Argos TV, el Tabasco HOY, etc.

MVS, como cualquier medio, prevalecerá, como lo hicieron, con menor o mayor fortuna respecto a audiencia y credibilidad, Excélsior, los Heraldos de Olegario, Televisa, Azteca, W radio, etc. ¿Cómo? Adaptándose al poder dominante, cediendo y pidiendo, formando nuevos mercados, creando nuevos contenidos, migrando a nuevas plataformas.

Manteniendo lineamientos como un método mínimo de supervivencia, pero también de identidad, pues si los medios (empresas) respetaran la libertad de expresión, simplemente no existiría ningún lineamiento (fuera del puramente técnico): Publique quien quiera, como quiera, para lo que quiera. ¿O a poco encuentras en Nexos lo mismo que en Reporte Índigo, lo mismo en Sin embargo que en Letras libres?

Lineamientos que hoy mismo, mañana, pasado mañana, pronto o tarde, costarán el trabajo a otro periodista… y continuarán el silencio y el mismo estado de cosas: Resolvamos en Conciliación lo que ya no podrás resolver mediante tu trabajo periodístico; brinca de canal en canal, de estación a estación, de impreso a impreso -o compártelos, como la propia Aristegui que malabareaba MVS, CNN, su columna-, hasta que tengas que financiar tu blog o tu online; plégate al poder en turno, al de tu geografía al menos, para que puedas despotricar contra otros poderes; y zozobra siempre, porque no importa si tu esfuerzo de detective se reconoce públicamente: Sólo eres un empleado más.

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982). Ganador del Primer Concurso de Ficción Playboy 2008, nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010. Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2009 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado artículos sobre temas variados y relatos de ficción en diversos diarios y revistas locales y nacionales. En sus blogs (Aquí y en El desprendimiento del iceberg) y su Twitter (#AhoraResulta por @Acrofobos) se puede hallar el despliegue de su obra literaria y periodística.

El Estado de Derecho según @EPN

Todavía #NosFaltan43… y los que faltan…

SAN JUAN TEPEUXILA
San Juan Tepeuxila, Oaxaca. Según CONEVAL, 2 mil 700 de sus 2 mil 773 habitantes sufre extrema pobreza; es el municipio paupérrimo de México.
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Gobernado todavía por “usos y costumbres”, su Consejo Popular recauda recursos que prefiere emplear en jaripeos ofrendados a su santo patrono.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dedicado a la izquierda que, sin debate y con furia,
también nos empuja hacia la dictadura militar…

61 días y 12 presos políticos después, la solución final de Enrique Peña Nieto (@EPN) es la restitución del Estado Políciaco, de la rectoría del Estado a secas, de más laberinto legislativo y más organismos paquidérmicos. Traducción: El PRI más priista que el PRI premilenio.

Ha provocado más escándalo su iniciativa –telegrafiada gracias a sus zares para Michoacán y para la Frontera Sur– de “disolución municipal” para las policías y, llegado el caso, para los Ayuntamientos.

De su supuesta “justicia cotidiana”, ni hablar: Justicia cotidiana es que Soriana, la tienda que pavimentó su llegada a la Presidencia con monederos electrónicos, no cobre redondeos para el Teletón sin conocimiento de sus clientes. Ya existen denuncias. ¿Se paró al fraude?

Justicia cotidiana es que ninguna empresa del tamaño, digamos, de Televisa, evada con permiso oficial 3 mil millones de pesos de impuestos, pero pueda emprender una recaudación nacional.

El mismo Estado que debería procurar esa justicia cotidiana requiere una cirugía mayor que nadie emprenderá y que se reduce a 2 cosas: Autonomía institucional verdadera y una modificación cultural, casi genética, de los mexicanos, particularmente de aquella mayoría que pulula en la nómina de todos los poderes, de todos los niveles, de todos los organismos públicos.

Y ya que hablamos de Teletón y autoridades, un escenario para ilustrar la relación Federación-Municipio: Supongamos que Peña Nieto prohibiera que todo funcionario público donara al Teletón.

Por supuesto, no faltarían –a derechas e izquierdas– quien clamara por la soberanía de estados y de municipios, y veríamos a virreyes y comendadores (quiero decir, gobernadores y alcaldes) colocando hasta 2 cheques en la urna, como desde los tiempos de Arturo Montiel:

Uno, de su gobierno –o sea, dinero de los contribuyentes para que el señor haga caravana con sombrero ajeno– y otro de los trabajadores de su gobierno –o sea, diezmo que el muy laico Poder Ejecutivo cobra con mayor religiosidad que el Papa-. Por supuesto, no todos, pues entre ciudades hay niveles: Monterrey ha podido, Villahermosa ni siquiera lo intenta.

Pues lo hemos visto, prohibición o no, a lo largo de 18 años, incluso con 28 iniciativas ciudadanas y un llamamiento severo de la ONU instando a que no se haga lo indebido, a saber:

Si se quiere ayudar a las personas con discapacidad, que se use ese dinero público en bienes y servicios públicos para ellos, y que se les deje de mostrar como mendigos dignos de lástima y de lucro.

Es nomás un botón de muestra, pero, ¿Para eso quieren la actual autonomía municipal? Y subrayo: La “actual”.

Porque eso debió proponer Peña Nieto: Contralorías que no nombre el alcalde, o sea, estén a su servicio; direcciones de policía ratificadas y vigiladas por el Congreso local; elecciones auténticas de Cabildo y no conformarnos con lo que aparezca en la boleta y se reparta tras los conteos de votos; adiós a los pluris (sí, por si no lo sabían, también existen regidores plurinominales), que nadie elige pero que disfrutan recursos para campañas, y a 418 entelequias regidas por “Usos y costumbres”; auditorías fiscales a fondo no sólo para que aprendan a recaudar lo suyo y dejen la dependencia estatal y federal, sino para supervisar y limitar su gasto y su endeudamiento, y favorezcan sus inversiones –si es que las tienen-; y un Servicio Profesional de Carrera que permita el acceso o la continuidad evaluada, sin el chantaje de sindicato alguno ni de cada nuevo gobierno, de talentos mexicanos para que así brinden los mejores años de su vida al servicio del ciudadano.

Todo ello, aunado a la reelección, originaría en consecuencia municipios con proyectos a mediano y largo plazo, y no lo que son “actualmente”: Trampolines y carruseles políticos.

Atención aparte merecen las zonas metropolitanas, concepto científico pervertido por los políticos, que incluso forman una comisión legislativa disponiendo, sólo 2014, de más de 9 mil millones de pesos para beneficio de… ninguna zona: Tenemos grandes urbes, incluso capitales estatales, con ciudades-dormitorio, severos problemas de administración territorial y 3 servicios elementales colapsando cada día: El transporte público, la infraestructura del agua y la recolección de residuos sólidos, síntomas ya notables de la pésima integración urbana, esa sí cotidiana, en nuestro país.

Pero en relectura descubro que todo ello ya está en la Constitución Mexicana, y otras requieren torcer lo suficiente su Artículo 115. Nada difícil para el hombre que dice haber domado a 2 Cámaras para sus 10 reformas estructurales.

Solzhenitsyn proponía que la democracia en Rusia debía iniciar por la profunda transformación de sus gobierno locales, es decir, de sus municipios, no únicamente desde el poder central. Conciencia crítica de su país, todavía espera su pueblo esa transformación después de 4 presidentes –Gorbachov, Yeltsin, Médvedev y Putin-, pues tenía razón: La alternancia no es democracia, ésta debe forjarse, ejemplificarse, desde y junto a la autoridad más a la mano de la gente, hombres y mujeres de todas las edades, todas las condiciones.

México, tan piramidal y desde muchos siglos antes que Moscú, padece el mismo error desde el retorno a la democracia en 2000.

Y el PRI, ese igualmente tenebroso remedo de Politburó, resulta el menos indicado para solucionarlo.

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982). Ganador del Primer Concurso de Ficción Playboy 2008, nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010. Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2009 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado artículos sobre temas variados y relatos de ficción en diversos diarios y revistas locales y nacionales. Aquí en su blog, su Twitter (@Acrofobos) y su columna en Facebook (El desprendimiento del iceberg) se puede hallar el despliegue de su obra literaria y periodística.