Asistido por PORRO, Chiro Liro halló 7 diferentes dactilogramas en toda la superficie de la postal. Era original, es decir, había sido revelada e impresa todavía a la antigua. Las curvas de carbono revelaron que no llevaba 7, sino 8 y medio meses de escrita la tinta negra del mensaje; así que, o la franquicia de la Universidad había tardado demasiado o en realidad esa postal viajó personalmente con sus estafetas desde Chihuahua a su destinataria. Bastaría verificar la caligrafía con el material que poseía Marcela, pero era obvio ante la lupa que había intermitentemente trazos débiles y fuertes, firmes y zigzagueantes, con sangrías e interlineados erráticos, como si hubiera sido por igual redactado o muy aprisa o muy dolorosamente despacio. A pesar del tiempo, no se encontraba expuesto al deterioro del oxígeno o de los ácidos de otros dedos, lo cual hablaba de una conservación prevista para más allá que un retrasado envío por correo. Por tanto, algunas huellas no debían pertenecer a los mensajeros. Es más: El sello de la Casa de Estudios era auténtico, pero había sido puesto apenas 31 días antes de la fecha aproximada en que se la entregaron a Marcela.

Ahora, la composición de la imagen. La pareja sonríe, aunque ninguno parece hacerlo forzadamente. Las manos de él no se retrataron, pero quizá se hallan junto al microscopio cuyos largos lentes sí se aprecian delante suyo. Ella sostiene dos tubos de ensayo con sus manos enguantadas frente a una rejilla. Al fondo de una estrecha habitación rectangular, una puerta cerrada. Paredes blancas, vacías, sin gabinetes ni siquiera tablas de rangos básicos para diferentes resultados. Evidentemente, no es un laboratorio corriente de análisis químicos clínicos. Otro tipo de instrumento implica otro tipo de trabajo ahí dentro. La iluminación única del flash permite inferir o que la luz natural era bajísima o estaban a obscuras pues contaban con infrarrojo, propio del manejo de sustancias fotosensibles, tal vez explosivas. Claro, la toma es cerrada, apenas caben los protagonistas de la escena: Ambos portan lentes; ambos llevan suelto el pelo, él entrecano, ella largo y rubio; ambos usan ropa cómoda entre sus respectivas batas. “Observa las batas”, susurra PORRO entre un silencio que aumenta la resonancia de su voz. El presunto jefe de la hermana de Marcela muestra el escudo de la Universidad de Ciudad Juárez, con su nombre, licenciatura y cargo bordados 3 ó 4 centímetros más abajo. Es un uniforme institucional que ella no viste. “A lo mejor no le alcanza para toda la semana”, indicó PORRO. “Si le alcanza para una extra, le alcanza por lo menos para mandar ésta a bordar”, replicó Chiro Liro. “Entonces apuesto que era martes, porque los lunes todos llegan pulcros”. “No puedo ser tan preciso para confirmar o descartar”. “Entonces tenía bordadas y lisas, pero extravió la del escudo para el día de la foto”. Se miraron. Deshebraron la imagen en la computadora y saltó el detalle. Probablemente sobre pedido para que se viera mejor, le borraron digitalmente la fecha que aparecía en la imagen. Por lógica, ellos no sólo conocían a quien los había fotografiado, sino que esa persona se había encargado de la manipulación y el envío de la última placa de la hermana de Marcela, tardándose un mes y medio para ello.

Los dos analistas comenzaron a deducir. ¿Qué pasó durante las 6 semanas extra entre la escritura de la foto y el último contacto de Marcela con su hermana? Si Jonás, Marcela, y los dos fotografiados habían tocado la postal, y contando a los funcionarios de la Universidad que la sellaron, ¿A quiénes pertenecían las huellas restantes? Pero sobre todo, ¿Cuál era la identidad del fotógrafo y su relación con sus modelos?

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*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982).
Ganador del Primer Concurso Nacional de Ficción Playboy 2008.
Nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010.
Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2010 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado su trabajo literario y periodístico
en diversos diarios y revistas locales y nacionales.
En Twitter y en Instagram, trollea desde la cuenta @Acrofobos.
En 2017, publicó su primer libro de relatos Grimorio de los amores imposibles.
En 2018, publicó el segundo: La invención del otoño
.

5 comentarios en “Otra postal desde el infierno 5

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