Mientras pasa… (VI)

Mientras pasa… (VI)

Habían pasado varios minutos, pero a él le habían parecido horas. Todavía continuaba rebotando una y otra vez su pelota de caucho sobre las paredes de su celda para distraer a sus pensamientos y al hambre que empezada a aguijonear su estómago.

-Oye, imbécil extranjero –le espetó el celador por enésima vez-, si no guardas esa maldita pelota, te quitaré esa y las otras que tienes.

-¡¿Qué?! Yo sólo traje -se quedó callado el prisionero, extendió sus párpados y cambió el tono–… Mire, tengo hambre, así que si no me va a traer comida, seguiré entreteniéndome con esto.

Intensificó el número y la velocidad de los rebotes mientras veía a su carcelero con una expresión sardónica. Éste, en cambio, iba enojándose a cada golpe monótono de la pequeña esfera blanda.

-¡Está bien, tú te lo buscaste! -estalló el tipo en un grito que alteró a los demás reclusos.

Rápidamente, antes que el celador lograra entrar por las rejas, el preso tomó su pelota y la guardó en su saco. Luego, se paró sobre la cama, esperándolo.

-Ahora sí, maldito animal. ¡Te voy a matar! Seguir leyendo «Mientras pasa… (VI)»