Ciudadano Can / El deshielo S3E2

La radio interrumpe los boleros rancheros que amenizan a Farías mientras cocina su omelette: Un boletín de última hora reproduce las declaraciones de Bárbara Mena viuda de Esqueda “…cuestionando los procedimientos de ciertos elementos de la Gendarmería, que aún no aplican las nuevas disposiciones de la Ley de Amnistía pese a que la gran mayoría del personal actúa con profesionalismo, eficacia y patriótico sacrificio…”. El locutor revela algunos datos y se despide subrayando los sabrosas que son las tortillas preparadas con harina de maíz del monopolio estatal.

Poco antes de derramar la mezcla sobre el aceite, Farías bosteza sin escuchar nada textual, aunque se trata de la nuera del senador por la provincia cuya capital es Villahermosa, la ciudad donde crepitan unos huevos batidos, 3 de los 6 que entrega su cartilla de ración quincenal. Cavila: “Eso disipa el temor que algo pueda ocurrirle por su denuncia, pero entonces por qué…”. El teléfono timbra 4 veces antes que el amnistiado lo descuelgue.

“Tardaste mucho en contestar, Farías”.

“Faltaba voltearlo y agregar el jamón, el queso y las especias”.

“Mmmm, no podré llevar los refrescos esta vez… Supongo que ya sabes de la viuda de Esqueda”. “Acabo de enterarme”. “Bien: Tenemos que entrevistarla y garantizar su seguridad…”. “Esqueda era hijo del senador Esqueda, Rómulo Joaquín Esqueda”. “También acabo de enterarme”. “Por eso su asociación civil se llamaba JR, supuestamente José al Rescate”.

Me río genuinamente: “¿Qué tiene que ver un…?”. “La curul de su padre estaba regalada por tratarse de un candidato del Partido Único; sin embargo, lanzó su campaña como RJ Esqueda, vota por RJ, RJ por aquí, RJ por allá, RJ por doquier, hasta en la cárcel”. Ya no río tanto, pero igual me extraño: “¡¿Qué?!”. “Lo sé porque nos fue a visitar con la promesa de la Amnistía General. Considerando la ingente cantidad de presos por cualquier delito y la falta de credibilidad del PU, no me extrañaría que fueran a buscar ese nicho electoral”. “Los presos no votan”. “Nosotros no, pero nuestros familiares sí”.

Cierro mis ojos por su temeridad de deslizar esos comentarios a las grabadoras de la Gendarmería. Aprovechando mi silencio, él retorna a la estufa, le da un giro adicional al omelette y baja la flama. Suspiro de iluminación: “RJ. JR. Esqueda junior. Su herencia y su proyecto”. “Explicaría la protección a Bárbara Mena, pero también el activismo del junior y su capacidad de movilizar a la gente y al Congreso”. Abro mis ojos, redondos, profundos e intrigados: “¿Crees que el móvil fue político?”. “Espera”, dice Farías antes de apagar la estufa, colocar el omelette en el plato de peltre junto a los frijoles machacados revueltos con arroz y regresar, “¿Tardaremos mucho?”. “Quién sabe”. “De todos modos, todavía iba a freír los plátanos”.

…Guardo un secreto que ambos compartimos.

Sé cuánto te hipnotiza resolver acertijos y la verdad no me resistí a plantearte uno tan personal anticipando tu enojo y confusión. Notarás también que, obedeciendo tus propias recomendaciones desde las prisiones, el sobre y el resto no contienen más que mi triste caligrafía de niña de preparatoria, como si personalmente lo hubiese dejado debajo de tu puerta. Justo la impresión que se debe dar; espero haberlo obtenido, mi amadísimo maestro.

Olerás sus folios. Palparás su textura, tamaño y gramaje, en el trasluz de la lámpara, en el pecho de tu insomnio donde los apretarás. Buscarás segundas y hasta terceras intenciones en cada palabra y cada letra, imbricando cada segundo de nuestra memoria común, para extraviarte en interpretaciones que nadie más que tú creerá que hay más allá del texto. Que quede claro, amor mío, sentado por escrito, añorado mío, que no juego contigo: Confirmo desde la sospecha de un lejano remitente que, tal como me lo juraste unas horas después de la Matanza, serás siempre la misma persona. Pase lo que pase. Para bien y para mal.

La sospecha me ha motivado, finalmente, a…

La casa de los Esqueda Mena en realidad es un piso, el penúltimo piso de un edificio ubicado cerca del aeropuerto, una zona de lomas que conserva su vegetación natural gracias no tanto a la conciencia ecológica como al poder de sus habitantes.

Como el viaje aún no termina, tengo tiempo de reflexionar la suposición de Quintín: Por tradición más que por ley, las actividades políticas y sociales son estrecha y principalmente supervisadas por el Gobierno federal. Pero Farías descarta como móvil del crimen la posibilidad del ascenso de la víctima por la doble vía del parentesco y de su “agenda blanda”.

Bárbara Mena, Flor de Oro del año anterior a su boda con José María, nos recibe en la terraza desde la cual se aprecia la torre de control, ofreciéndonos limonada y entrando directo al punto: Buscó hablar con el presunto asesino, cosa que logró luego de las llamadas estratégicas. Cuando se lo presentaron, se impactó de “lo majado a golpes” que lo halló; apenas y pudo platicar con él por las contusiones en su cara. Contrario a la primera impresión de Farías, ella se sintió “inspirada” por el ejemplo de su marido y decidió denunciar.

Comienzo el interrogatorio justamente con los motivos de dicha decisión. Antes de su respuesta concreta, ella recita que hace 3 años, su esposo había renunciado a su trabajo burocrático para consagrarse al rescate de animales indigentes. Organizaba brigadas de veterinarios, titulados y estudiantes, repartía folletos, vendía medicamentos y juguetes para mascotas, en este fraccionamiento para empezar, luego en colonias pobres atendiendo ya a perros y gatos callejeros. Después, “sin creérmela ni esperarlo”, dice, las colectas, cada vez más difundidas y más recaudatorias, más presencia personajes influyentes, más opinión pública en las entregas de anteproyectos de ley, más miedo por una posible reacción del Estado…

Satisfecha, sola, la viuda reciente se ríe triste, solloza, mira al horizonte verde, retira sus lágrimas con la mano, menea los hielos para que la limonada no pierda su sabor y bebe. Afamada, vulnerable, señala al muro detrás del cristal y comienza a mencionar los nombres de diputadas y alcaldesas, de actrices y animadoras de televisión, de candidatos y miembros del gabinete que se tomaron fotografías con el fallecido durante sus jornadas en pro de los animales. Simpatías políticas que para Quintín, cuya mirada lánguida recorre la habitación, no fueron más que hipocresías políticas. Fotos que cuelgan en colocación arbitraria, pero debajo de la imagen beatífica de la misa matrimonial y de la pasarela final de la anfitriona portando la banda que acreditaba su título como reina de belleza.

Entonces, ordeno que visitemos las instalaciones del refugio, tratando de ordenar en mi cabeza el circunloquio de su declaración.

I / II / III / IV / V / FIN

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982).
Ganador del Primer Concurso Nacional de Ficción Playboy 2008.
Nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010.
Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2010 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado su trabajo literario y periodístico
en diversos diarios y revistas locales y nacionales.
En Twitter, trollea desde la cuenta @Acrofobos.
En 2017, publicó su primer libro de relatos Grimorio de los amores imposibles.
En 2018, publicó el segundo: La invención del otoño
.

5 comentarios en “Ciudadano Can / El deshielo S3E2

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