Ya no era Leningrado

+Revelada, la verdad del Programa Iván
+Soviético y de la cantera militar, “así lo querían”
+Delantero de diseño, una realidad global

Por Teresa y María Emilia Pérez

Goleadores “natos”, prácticamente inmunes a lesiones, capaces técnica y físicamente a soportar más de 90 minutos a la ofensiva; “obedientes al partido”, adaptables a cualquier liga, rusos de origen.

Sí, existen: Son los llamados delanteros de diseño y fueron creados por la extinta Unión Soviética desde la década de 1980.

Documentos confidenciales y el testimonio de 2 altos jerarcas del futbol soviético revelan en exclusiva para Plaza el proceso por el cual la antigua potencia mundial buscaba a toda costa ganar la Copa del Mundo.

Aún más: La Federación Rusa llegó a probar sus exitosos resultados frente al gran público de un Mundial y en pleno territorio estadounidense.

¿Cómo? En la figura de Oleg Salenko, el delantero del Valencia surgido de la cantera del Zenit de Leningrado (Hoy, San Petersburgo), único jugador en la historia en anotar 5 goles en un solo partido.

Sin embargo, tras el fracaso en Estados Unidos ’94 y la falta de interés político por su objetivo original, Moscú canceló el programa y liberalizó a su liga de toda liga partidista.

Abandonado, Salenko declinó su carrera muy rápidamente y se retiró tan sólo 7 años después, sin haber jugado otro Mundial, a la edad de 32 años.

Por su parte, aseguran Yuri Pasteryitzin y Boris Solzhetnak, la idea y quizá todo el Programa Iván para crear delanteros de diseño, fue “traficada” en el mercado negro de los clubes, incluyendo México.

“Ya no era Leningrado”

“Fue una lástima por Oleg”, afirma Solzhetnak, encargado de los aspectos tácticos del Programa Iván, como los contratos, las compensaciones a la familia y la ideología del jugador.

“Nació durante el apogeo soviético, creía en el Sputnik y en la Revolución. Además, creciendo en una de las pocas ciudades cosmopolitas, mantenía sus lealtades muy firmes”, agrega.

El tipo de jugador que, en su opinión, al Partido Comunista siempre le interesó alinear, pero pocas veces pudo encontrar en sus jugadores de mayor talento.

La Unión Soviética mantenía el orgullo herido desde que ganaran la primera Eurocopa, en 1960. Con todo y su legendario portero Lev Yashin, la Araña Negra, jamás ganaron el Mundial.

“Todo funcionaba como reloj: El espionaje y los entrenamientos; los sobornos arbitrales y el parado en la cancha. Hasta el punto donde el futbol nos vencía siempre”, revela Solzhetnak.

Nostálgico, nos recuerda que desde su debut en Suecia ’58, los soviéticos alcanzaron el “quinto partido” e incluso, en Inglaterra ’66, “disputamos el Tercer Lugar contra Portugal. Pero era la de Eusebio”.

“La década siguiente, la de 1970, el niño Oleg vio los Mundiales sin su amada URSS. Lejos de desanimarse, ello lo alentó a probarse como futbolista”, indica.

En sus inicios, explica el ex directivo, Salenko vio el declive de su selección, eliminada ante rivales de poca valía y “lo más importante: Desprovista de rusos, de rusos auténticos como él”.

Terminando el Mundial en México, se puso en marcha el Programa Iván, dentro del cual Oleg Salenko aprobó todos los filtros: Capacidad y astucia para el juego, perfil de peso y estatura, pero sobre todo, “eslavismo y socialismo a toda prueba”.

Funcionó: Con tan sólo 20 años y 3 de carrera en el Zenit, Oleg Salenko se volvió el goleador del Mundial Juvenil en Arabia Saudita, anotando 5 tantos en 4 partidos.

La promesa se convertía en una realidad. El siguiente paso estratégico significaba foguearse en uno de los mejores clubes soviéticos y de Europa, el Dínamo Kiev.

No obstante, el desmoronamiento del Bloque Soviético postergó su anhelado debut para Italia ’90. De todos modos, su proceso continuó, resultando en 4 años de intensa preparación.

El cual incluyó mantenerse como el primer jugador ruso en migrar al futbol ucraniano (Dado el recelo político mutuo), hasta consolidarse en el Logroñés de la liga española.

“No me queda claro porqué el Programa Iván siguió contando con el respaldo de la Federación”, admite Solzhetnak. “Ya no era Leningrado siquiera, no era relevante ya si la URSS alzaba la Copa”.

Sin botín ni Botín

A Yuri Pasteryitzin, encargado de los aspectos deportivos, le interesó siempre lo que mejor sabían hacer detrás del Telón de Acero: Combinar ciencia y deporte en pos de metas propagandísticas.

“Todos lo comprendíamos: Los alemanes del Este, los polacos, los húngaros, los cubanos, nosotros: Nos medían por el medallero, no de cada Olimpiada, sino de cada deporte”, revela.

Delanteros de diseño no fue su idea, pero se volvió la mente maestra detrás del desarrollo del Programa Iván en su conjunto y, por tanto, del éxito de Salenko en el Mundial.

“Retomamos lo logrado por la generación de la Araña, lo analizamos, lo desglosamos y lo aplicamos en un niño soviético y de la cantera de los militares. Así lo querían”, puntualiza.

Ese niño se convirtió en una máquina goleadora gracias a sus aptitudes técnicas, “sin emplear droga alguna. Eso era irreductible: Sabíamos que su talento sería pasado por el antidoping”.

Pasteryitzin devela el secreto, al menos en parte. Un acondicionamiento físico a detalle, basado en estudios de biomecánica y física teórica, que además prepararon a Salenko para eludir las lesiones.

“Jamás salió de cambio en ningún partido (Del Mundial). De hecho, el gran error de Sadyrin fue haberlo metido de cambio después de los 2 goles de Brasil. Si él iniciaba, habríamos resistido”.

Pavel Sadyrin era el director técnico de Rusia durante EU ’94 y Pasteryitzin lo acusa de haber sido muy renuente al Programa Iván, pese a que formaba parte integral.

Cuando le recordamos que Salenko inició y en efecto anotó pronto contra Suecia, pero que Rusia terminó perdiendo y por goleada de 3 a 1, responde:

“Sadyrin era el responsable de las decisiones finales de cada juego. Sacó a 2 hombres claves, Popov y Borodyuk, justo cuando estábamos empatados a 1”.

Técnica de futbol, ciencia del aire, los balones y el cuerpo, combinado con una sólida inteligencia emocional, estratégica y colectiva: “He ahí la fórmula para hacer tu propio Salenko. Pero…”

El costoso Programa Iván cesó luego del Mundial, “lo cual implicaba el único defecto que tenía (Y que quizá se subsanara con más años de investigación): El alto precio del acompañamiento al jugador”.

Pasteryitzin lo ilustra como en la célebre película Rocky IV (Stallone, 1985), donde el boxeador soviético es un atleta prácticamente despojado de imperfecciones dentro del laboratorio.

Privado de científicos del balompié y fisiatras altamente calificados, Salenko apenas pudo soportar su primer año en España y otro más, al siguiente, en la Liga de Escocia.

Al final de su carrera, inactivo y endeudado, Salenko ni siquiera pudo sacar ventaja de su mito goleador: La Federación rusa no le garantizó una pensión y llegó incluso a vender su Botín de Oro de 1994.

Messi, CR7, el Chuky: Delanteros de diseño

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©Derechos reservados. KRANKOFT*. 2018

Archivos desclasificados entregados en exclusiva a las reporteras dan cuenta minuciosa del camino de cualquier joven, hombre o mujer, puede recorrer hacia el estrellato futbolístico.

Del visoreo en campos de juego de cualquier colonia, se pasa al rastreo familiar: Quiénes son sus padres, de qué viven, a qué se dedican los hermanos, por quién votarán en las próximas elecciones.

Los jugadores no detectados en ligas de barrios lo son en torneos estudiantiles o en cualquier cancha escolar o pública. El próximo Maradona podría estar pidiendo reta y no necesariamente alinear con el club de su escuela.

Captado el talento, se le aparta de toda relación personal previa y se les imparte futbol casi como una carrera universitaria: Dominio y cuidado de su cuerpo, autodominio de su mente, adaptabilidad, etc.

Uno de los elementos más delicados es su debut: No debutarán antes de su proceso fase 4 de maduración y será el debut, únicamente el debut, el parámetro para proseguir con él o no.

De este rigor depende el 90 % del éxito, pues, como explica un reporte de Solzhetnak firmado en 1987, “en teoría, se ha trabajado lo suficiente al jugador para evitar regresiones”. Dicho reporte sostiene que sólo 1 de cada 14 jugadores no deslumbraron  en su debut.

Aunque no menciona nombres, el propio Solzhetnak insiste en que ese modelo tuvo que ser “traficado informalmente en otros clubes, que han creado sus propios Salenko”.

Para Pasteryitzin, “solamente Cruyff, bajo Rinus Michaels, fue un jugador modelado, nunca creado de cero: Flaco, habilidoso, elegante, pero se negó a ir a Argentina en 1978 por la dictadura. Ese criterio propio son de las primeras cosas en retirar de la mente del jugador”.

Ambos distinguen que Lionel Messi, por ejemplo, “es la calca del modelo Michaels, tan dados a amar más al club que a la selección, al rendimiento colectivo desde lo individual”.

Y, por su parte, que Cristiano Ronaldo “fue desarrollado en el Sporting de Lisboa que incluso lo sometió a una cirugía especial. Y no falló en ninguno de sus debuts. Así arropado, no es extraño que ostente récords imbatibles como goleador”.

Su olfato llega al Pachuca de México. “La FIFA tiene a ese club entre sus consentidos; uno que posee su propia Universidad del Deporte, idéntico al que teníamos nosotros entrenando a la mitad del mundo”.

“Héctor Herrera, de diseño: Exportado en un par de años y con oro olímpico. Hirving Lozano, de diseño: Exportado a un par de años, gol en todos sus debuts. En cambio, Jürgen Damm y Rodolfo Pizarro: No funcionaron y fueron vendidos rápidamente, para trabajar en la cantera que sí reditúe”.

Recalcan que todos cumplen una de las principales cualidades del Programa Iván: Se adaptan velozmente a su nueva liga, aprenden y mejoran de sus virtudes y resisten en lo físico su nuevo hábitat.

¿El final de todos ellos será igual de triste que el de Salenko?

“Para nada”, responde Pasteryitzin, “De entrada porque hoy el jugador tiene más consciencia de su propio futuro y de lo relativamente corta que es la carrera en activo”.

Además, “si el Programa Iván fue evolucionando y se le añadieron otros componentes necesarios, es lógico que su producto también: Será más previsor”, concluye.

“Un error de origen”, expone Solzhetnak, “es que Iván siempre fue institucional, burocratizado, decidido unilateralmente. Cuando eso se le quitó a Salenko, éste perdió, sin duda”.

En cambio, finaliza, “el jugador es una pieza más activa, el proceso está en casi todas las ligas y danzan millones por tal o cual fichaje. Esa competencia arropa al jugador mejor que el Estado”.

Muy parecida a La Singla / Inteligencia dice… / Tri

*KRANKOFT. Artista plástico y diseñador gráfico mexicano (Villahermosa, 1979). Ha colaborado en diversos medios impresos y digitales en la región Sureste del país y en diversas exposiciones colectivas con fotografías. Damnificado de la inundación de 2007, se perdió constancia de todos los reconocimientos por su obra.

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982).
Ganador del Primer Concurso Nacional de Ficción Playboy 2008.
Nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010.
Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2010 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado su trabajo literario y periodístico
en diversos diarios y revistas locales y nacionales.
En Twitter, trollea desde la cuenta @Acrofobos.
En 2017, publicó su primer libro de relatos Grimorio de los amores imposibles.
En 2018, publicó el segundo: La invención del otoño.

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2 comentarios en “Pérez Troika / Tri

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