PERSONAJES

FRANCESA
MEXICANO
ASISTENTE
JEFE

Mesero negro, público diverso.

Palco central de un estadio de fútbol. Cuatro líneas de butacas pegadas al borde del proscenio; a cada lado, un pasillo de acceso; detrás unas mesas de bar con algunas personas, meseros andando de un lado a otro y al fondo por encima, una pantalla. Todas las personas visten ropas para el frío.

Luces de estadio, audios de público y vuvuzelas, música según acotaciones, variaciones de iluminación según los diálogos, los cuales serán íntegramente en francés, excepto el idioma donde se indica en letras cursivas.

Acto I

Escena I

Desde los pasillos, entran la Francesa y el Mexicano por el extremo opuesto de la línea de butacas sin percatarse el uno del otro, hasta que coinciden en sus asientos. Una sorpresa incómoda y una sonrisa diplomática de ambos. Verifican sus boletos. Silencio y sonrisa. Se sientan exactamente uno al lado del otro justo al centro de la primera línea. Se acomodan y se miran de soslayo.

MEXICANO: Disculpe, reservé desde enero y…
FRANCESA: Sí, no hay problema. Mi asistente sólo me pudo conseguir este…

Más sonrisas diplomáticas y ademanes de resignación. Un mesero negro, en inglés, ofrece bebidas. La Francesa pide cerveza y mira al mexicano, que busca algo en sus bolsillos. Duda por un instante.

FRANCESA: Disculpe, ¿Quiere una cerveza?
MEXICANO (Extrañado): Eh, no, gracias.

Mientras la Francesa despacha al mesero, el Mexicano encuentra una cajetilla y se coloca un cigarro en la boca. Pero sigue buscando, hasta el punto que la Francesa sonríe de compasión, extrae un encendedor de su chamarra, lo prende y lo extiende. El Mexicano se paraliza por un momento, extrañado, y acerca su cigarro al fuego, para después sonreír y decir gracias.

MEXICANO (Tras la primera exhalación): No tomo cerveza. ¿Le gustaría un vino?
FRANCESA: Sólo si es un Merlot.
MEXICANO: De Bordeaux, supongo.
FRANCESA: Supone mal (Sonríe): De Pomerol.

Se ríen. El Mexicano llama al mesero. El audio anuncia, en inglés, el himno nacional de Francia; se ejecuta. Luego, se anuncia el de México. A los primeros acordes, las luces bajan, quedando únicamente el resplandor de la pantalla, donde se lee:

Polokwane. 17 de junio

03

©Derechos reservados. KRANKOFT*. 2018

Escena II

Mismo sitio. Ambos miran el partido, sin emocionarse mucho, con vasos de unicel sobre sus brazales. Tras cada jugada, el público vitorea o se frustra, pero siempre aplaude. Suena el teléfono.

MEXICANO: ¿Aló?… (En español) Quihubo, wey… Nah, 0-0, todavía. ¿No lo estás viendo?… Ah, sí, la demanda… No te puedo hablar. ¡La tengo al lado, cabrón! No mam… (Mira a la Francesa, que lo está viendo. Se sonríen)… Jajaja, no, pos sí, a huevo… Ok, ok, va (Suspira): Como yo lo veo, la única posibilidad de amparo es el derecho de propiedad y de…

Mira de vez en cuando a la Francesa, quien a veces reacciona atenta al juego, a veces lo observa.

MEXICANO (En español): No pueden embargarle todo, nada más lo que se supone que viola la exclusividad comercial… ¡¿Qué?! ¡Que no mamen! (Mientras escucha, niega con la cabeza) Sólo remodeló el local para la Confederaciones y no… Yo sé, wey, sé qué significa que el Congreso aprobara una reforma a su Ley de Marcas Comerciales: Que no hay nada qué hacer… Por eso, recomiendo el amparo y la controversia… Ok, esperaré.

Cuelga. Se queda viendo al espacio más que al partido. La Francesa enciende un cigarro.

FRANCESA (Después de una jugada): ¿Es el caso de la dueña del bar en Pretoria?
MEXICANO (Fingiendo extrañeza): Eh, no. Cuando nos presentaron, ¿Te acuerdas?, dijeron que asesoraba a la firma de mi amigo, pero no…
FRANCESA (Tras un silencio breve y un trago de vino): Está bien. ¿Con quién más hablarías en español que con tu amigo?

El Mexicano enciende otro cigarro, da un lento sorbo a su vino, y suspira hundiéndose en su asiento. Al mismo tiempo, la Francesa espera viendo una jugada, se emociona y decepciona según transcurre, y al final aplaude.

MEXICANO: Además del embargo, la señora Van Bruijn sería multada con 100 mil rand y el cierre temporal de su restaurante.
FRANCESA (Suspirando): No queríamos un castigo tan severo, nada más confiscar el Merchandising y las ganancias ajustables a la venta.

Silencio incómodo. Sucede otra jugada, esta vez el Mexicano se emociona y decepciona, pero muy levemente, sin aplaudir. Se hablan simultánea y mutuamente, por lo cual se interrumpen el uno al otro y se ríen, algo apenados.

MEXICANO: ¿Gustas más vino?
FRANCESA (Observando su vaso): Quizá más tarde (Da un sorbo). Ya siento un poco más de calor.
MEXICANO: De acuerdo (Reflexivo). Disculpa, sé que debo ser profesional… simplemente tú trabajas para la FIFA y mi amigo defiende a la parte contraria…
FRANCESA (Interrumpiendo): Desciendo de una larga línea de comerciantes marselleses, como el himno (Ríen ambos. De vez en cuando, sorben sus vasos, no al mismo tiempo). De hecho, soy la única abogada entre 3 mujeres dedicadas a los negocios: Mi madre y mis 2 hermanas. Desde que mi tatarabuelo estableciera una tienda pequeña en 1909, siempre fue David contra Goliath: La Primera Guerra Mundial, la Depresión, el gobierno de Vichy, la Resistencia, De Gaulle, refugiar a los pied-noir, la V República, el antisemitismo…
MEXICANO: ¿Eres judía?
FRANCESA: ¡Ja! Sé que no lo parezco, pero es que a veces se me olvida la estrella de David en casa.
MEXICANO: Oh, no, ahora no sé si reírme o sentirme culpable.
FRANCESA: ¿Por qué?
MEXICANO: Bueno, aquí es muy evidente la huella del Apartheid. Ya ves, un abogado negro defendiendo a una empresaria blanca… Y ustedes… No sé. Aunque no lo creas… también en México pululan los racistas.
FRANCESA: Nunca he viajado a América.

Mantienen sus ojos muy fijamente el uno frente al otro, mientras las reacciones del público se observan en sus porras, en sus vuvuzelas, cuando se ponen de pie, se alegran o se desencantan de alguna jugada, pero siempre, al final, aplauden.

MEXICANO: Es grandioso, de México hacia arriba.
FRANCESA (Extrañada): ¿Y de México hacia abajo?
MEXICANO: Se sufre mucho (Gira sus ojos hacia cualquier lugar del estadio). Aquí donde me ves, me ha costado muchísimo trabajo llegar, el triple tal vez de una persona que viviera en Ciudad de México y estudiara en escuelas privadas (La mira). Es más: No te lo dijeron cuando nos conocimos, pero sólo vine por turismo, a ver a México en el Mundial. Por pura casualidad, asisto a mi amigo.
FRANCESA: ¿De qué parte de México eres?
MEXICANO: Villahermosa. Al sur. ¿Ubicas la península que sale como un cuerno?
FRANCESA: Sí.
MEXICANO: Pues debajo de ese cuerno, pegado a la costa del Golfo de México.
FRANCESA: Yo también vengo del sur de mi país.
MEXICANO: ¡Mira! Quizá tengamos más cosas en común…

Se miran. La Francesa se extraña, lo que turba al Mexicano. Al fondo la gente se para emocionada, para después emitir un gemido de falla, aplaudir y sentarse.

MEXICANO (Carraspeando): Quiero decir, ¿Sabías que el primer partido de un Mundial se jugó entre México y Francia?
FRANCESA (Sonriendo): Sí. En 1930, en Uruguay (Se ríe y termina su vaso): Ganamos 4 a 1 (El Mexicano la mira con asombro leve y sonríe). Pasara lo que pasara, siempre hemos sido grandes fans de Les Bleus.
MEXICANO: Sí, los mexicanos también: Pase lo que pase, aquí seguimos apoyando a estos imbéciles.

Se ríen de nuevo. Se van apagando las luces. En la pantalla se aprecia un árbitro silbando el fin del primer tiempo. En la penumbra, se oyen voces de gente aliviada, que se retira fuera del escenario rumbo a los baños.

Acto II

Escena Única

La pantalla recrea las mejores jugadas del primer tiempo. Algunas mesas y butacas están vacías, pero poco a poco comienzan a llenarse. Casi no se oyen ruidos de vuvuzelas, pero en cambio, sí de música ambiente.

Suben las luces. La Francesa está sola en su asiento, hablando por teléfono.

FRANCESA: No se trata de que pierdan o no la apelación. Dejé muy en claro que nada más se confiscar… (Bebe un sorbo de vino con cara de fastidio). Da igual. Sé que el Tribunal Supremo de Pretoria nos dará la razón… ¿Entonces? Entonces lo que quiero es un acuerdo (Se queda pensando). ¿Por qué?… Mmm… Comprendan que si el negocio quiebra, no sólo nos veremos mal, sino que la dueña podría declararse en quiebra y no pagar… Bueno, si pueden hacerlo o no, el contrato es muy claro: Si los demandados no pagan o no llegan a un acuerdo, el cliente no nos paga.

En ese momento, el Mexicano sale al escenario y se dirige a su butaca, no sin antes solicitarle algo al mesero.

FRANCESA: ¡Merde! ¿Te resulta muy difícil de entender? Sin acuerdo no hay cobro, sin cobro, no cobramos nosotros. Y ambos sabemos que ellos ganarán dinero de todos modos. Adieu.

El Mexicano recibe otra botella, se dirige a la butaca, llega justo después de que la Francesa cuelga, se sienta, destapa, sirve y pregunta mientras brindan.

MEXICANO: ¿Hablabas con tus jefes?
FRANCESA: No, para nada (Bebe). Es sólo que perderé una apuesta: Creo que tu equipo va a ganar.
MEXICANO: ¿En serio? ¡Je je! Yo no lo apostaría…
FRANCESA: En serio. Domenech maneja a este equipo con una carta astral bajo el brazo… (Se anuncia el cambio de André-Pierre Gignac por Nicolas Anelka) Mira, qué mejor ejemplo: ¿A quién se le ocurre meter al único jugador del Toulouse por el único delantero del Chelsea?
MEXICANO: Ni hablar que no se trajo a Benzema…
FRANCESA: Y ambos son sagitario. La diferencia es que Gignac no se luciría ni siquiera en la Liga mexicana…
MEXICANO: ¿Tú crees?
FRANCESA: Estoy segura (Lo mira sonriendo y sorbe otro poco de vino) que no se va lucir ahora. Francia perderá incluso con él en el campo.
MEXICANO (Tras beber): Sí que eres una experta en futbol.
FRANCESA: Nah. Sólo porque fuimos campeones hace 12 años y casi otra vez hace 4.
MEXICANO: No me diste esa impresión…
FRANCESA: Tú tampoco, ¿Sabes? De hecho, asumí que eras sudafricano, por tu acento. Luego supe tu nacionalidad y pensé que eras otro típico hijo de político o millonario, que muchas veces son lo mismo y no en el mejor sentido. De ésos que abundan en Europa sin que lo sepan en México.
MEXICANO (Tras un silencio): Yo pensé que eras francesa… (Ella se ríe con el vino en la boca) Una muy dura, terca, inflexible: Mélanie Laurent por fuera y Marine LePen por dentro…
FRANCESA (Alzando las cejas): No imaginas lo galante y ofensivo que me parece esa descripción.

Ríen mirándose mutuamente. Suena el celular del Mexicano, quien responde. Ambos retornan sus miradas a la cancha. Bajan las luces, quedando únicamente el resplandor de la pantalla, donde se aprecia al árbitro pitar el inicio del segundo tiempo.

Acto III

Escena I

En la pantalla, se desarrolla del juego en cámara súper rápida, incluyendo las repeticiones. Voces, vítores y vuvuzelas ambientan lo que se oye. Suben las luces justo al momento del pase elevado a Javier Chicharito Hernández entrando al área contraria.

El mexicano de pie, el único de pie en toda esa grada, sigue emocionado la jugada que está a punto de terminar en gol; se levante, festeja con palabrotas, gestos obscenos. Todas las acciones comienzan a volverse más y más lentas. La Francesa recibe una llamada a su celular.

FRANCESA: ¿Aló?

Al momento de contestar, se apagan las luces alrededor de la Francesa, incluyendo la pantalla, quedando solamente ella iluminada, al tiempo que se prende una luz que cae sobre una de las butacas al otro extremo del escenario, desde donde se oyen pasos en tacones.

ASISTENTE (Desde las sombras): Aló. El juez falló contra la señora Van Bruijn. Técnicamente, sobreseyó la apelación, así que procederá la multa (En ese momento, se detiene debajo de la luz la Asistente vestida de saco, blusa y falda ajustada a las rodillas, zapatillas, cabello en cola de caballo y anteojos), la confiscación de la mercancía, la auditoría de ingresos y…
FRANCESA: Por favor, no me lo digas.
ASISTENTE (Tras una pausa): …y también el embargo (La Francesa se lamenta visiblemente), temporal desde luego, eso sí…
FRANCESA: ¿Hasta que termine el Mundial?
ASISTENTE: Hasta que termine el año.

Entonces, se apaga la luz sobre la Asistente y se prenden alrededor de la Francesa, quien luce triste. El Mexicano festeja el gol, aplaude, saluda, o eso cree, a los jugadores a los lejos, con más palabrotas y gestos obscenos.

FRANCESA: Merci. Mantenme al tanto. Adieu.

El Mexicano mira a su compañera de butaca justo cuando ella cuelga. Se sonríen, ella aplaude y brinda. Él, de felicidad, pide más vino al mesero, mientras ella marca un número en su celular.

Durante los timbrazos, vuelve a apagarse las luces junto a ella y a prenderse justo a 2 butacas, sobre un tipo de edad madura y muy atractivo, en mangas de camisa y corbata, con sus pies arriba de lo que asemeja un escritorio, tomando un vaso de licor, hasta que descuelga la bocina.

JEFE: ¿Aló?
FRANCESA: ¿Aló? ¿Mathieu?
JEFE: ¡Aló, ma chérie! ¿Ya estás enterada del veredicto?
FRANCESA: Ordené específicamente cero embargo, Mathieu, un acuerdo…
JEFE: Lo sé, chérie, pero…
FRANCESA (Resopla de fastidio): No me digas chérie, Mathieu. Esto es serio.

Silencio. Se ha encendido iluminación sobre las 2 butacas que los separan. El Jefe baja sus pies del escritorio y toma una postura de molestia reclinándose hacia adelante y meneando los hielos en su vaso.

JEFE: ¿De veras no te gusta que te llame chérie? (Bebe) Nunca te habías opuesto (La Francesa se incomoda), ni a quedarte más tiempo a solas conmigo en la oficina (Contempla su vaso tras beberlo) ni a cobrar las jugosas horas extras que sólo a ti te doy (Golpea el vaso vacío sobre el escritorio) (Con énfasis ácido), Chérie.
FRANCESA: ¿Tú lo ordenaste, cierto? En cuanto te informaron de mi petición, socavaste mi estrategia legal con tus malditas órdenes, ¿No es verdad?
JEFE: Tampoco a eso te habías opuesto jamás, chérie.
FRANCESA (Sumamente irritada, impotente): Se acabó, Mathieu. Resistí, primero por ser amable, luego por el trabajo, luego por sentirme sola y presionada. Pero estoy harta. Se acabó, Mathieu, ¿Me oyes? Se acabaron estas desavenencias, esas noches de tus malditas insinuaciones, estoy harta de tu acoso  y tus chantajes…
JEFE: Eres abogada. Y una muy inteligente. Sería enojoso para ambos recordarte que estás bajo contrato (Se reclina de nuevo sobre su sillón. Hay un silencio incómodo al otro lado de la línea). El cheque de tu comisión quedará liberado mañana mismo, ya menos los impuestos, claro está. La representación concluye también mañana cuando firmes la aceptación del veredicto y recibas más instrucciones del juez. Del resto, se encargará la sucursal localmente.
FRANCESA: Estoy harta de ti y de esto, Mathieu.
JEFE: Sí, sí, comprendo. Mañana mismo, si gustas, al final de todas las diligencias que aún estás obligada a concluir, si lo deseas, puedes tomar el primer avión a París y revisamos las cláusulas (Se ríe). Por lo que veo en el televisor, regresarás en el mismo vuelo que tu selección…

La risa del Jefe se intensifica, pero la dejamos de oír a medida que se apaga la luz sobre él y vuelven las luces, los ruidos, la pantalla, el Mexicano feliz y la melancolía alrededor de la Francesa.

MEXICANO: ¿Qué te pasa? ¿Está todo bien?
FRANCESA (Con la mirada en el suelo): Obviamente no (Levanta la vista y suspira). Como dije, volveré en el mismo vuelo que mi selección.
MEXICANO: Yo no estaría tan triste ni confiado. Tú misma dijiste lo de 12 y 4 años atrás.
FRANCESA: Hay una apuesta de por medio. Además, ya fracasaron una vez, en Corea.
MEXICANO: No se compara con estos imbéciles (Ambos sonríen). Nuestro primer punto, hasta Suecia ’58. El primer triunfo, hasta Chile ’62 ¿Sabías que le ganamos al futuro subcampeón?
FRANCESA (Sonríe): No.
MEXICANO: Luego, Inglaterra ’66, contra los anfitriones: Nuestro último Mundial en Europa hasta 1998: Primero los premundiales, luego los cachirules… (Levemente ebrio) Pero, ¿Sabes qué me da más coraje?
FRANCESA (Divertida): No.
MEXICANO: 2 veces, ¡2 veces!, en menos de 20 años, México fue sede del Mundial, ¡Y jamás lo ganó! (Se asombra, se ríe, se entristece). Creéme: Sé lo que es esperar lo mejor de algo y que no suceda…
FRANCESA: ¿Ah, sí? (Pausa) ¿Qué esperabas de mí, por ejemplo? Algo que no haya sucedido.
MEXICANO (Tras una pausa seria): Decepcionarme (La Francesa se extraña, sonriendo): Eres hermosa, brillante y dominas lo mismo la abogacía mercantil que el futbol internacional.
FRANCESA: Yo esperaba de ti, y te lo confieso, que no tardaras mucho en intentar coquetearme. Todos lo hacen, no importa a quién represente o de cuál lado esté. Y tú… Creo que hasta podrías tomar más distancia.
MEXICANO: Es un defecto. Sucede que soy bastante tímido. No en lo profesional, nunca en lo Pro, pero en lo personal… mmm…
FRANCESA: Pienso que ya bebimos más de lo indicado.

Aún divertida, se levanta y se dirige hacia los baños. El Mexicano la sigue con la mirada hasta percatarse que en la pantalla Abidal derriba dentro del área a Pablo Barrera y se decreta el penalti. Festeja mientras bajan las luces.

Escena II

El Mexicano está de pie, inquieto, expectante: En la pantalla se indica que ya están en el tiempo añadido. La Francesa continúa sentada, sonriendo, como guardando un secreto. El resto del público reacciona neutralmente con un aplauso.

Entonces, se pita el final. Obviamente, el Mexicano aplaude, se emociona, grita palabrotas de festejo. La Francesa se pone de pie, aplaude también y lo abraza, para sorpresa de ambos. Se sonríen. Entonces, suena el celular de él. Se separan sin alejarse, incómodos.

MEXICANO: ¿Sí?… Ay, no mames. No… no… ¡Su puta madre!… Nooo, no mames. ¿Por qué no me habían avisado?… Sí, entiendo. Ganamos, por cierto… 2-0… Pues qué te digo. Lamento no haber sido útil para ti… (Sonríe) No, lo peor es que hasta estos putos ganaron, menos yo (Ríe secamente). No es cierto… Sale, gracias y cuídate.

El Mexicano cuelga y lentamente guarda su celular mientras la Francesa lo mira fijamente. En ese momento, se lee en la pantalla:

El Mundial en Sudáfrica le reportó a la FIFA 631 millones de dólares por ganancias, elevando sus reservas a mil 280 millones.

En contraste, al menos 7 empresas nacionales se vieron afectadas por reformas
a las leyes mercantiles, promovidas poco después de la concesión de la sede.

Ella le talla ambos brazos como un gesto de consolación. Él baja su vista, la dirige a la cancha, en la pantalla volvemos a apreciar la celebración de los jugadores mexicanos.

MEXICANO: No tienes por qué sentirte mal por hacer bien tu trabajo. Como te dije, esto no es personal…
FRANCESA: Siempre ha sido personal…
MEXICANO (Pausa): Digo, comparado con sacar a 36 mujeres de un estadio sólo por vestir minifaldas naranjas…
FRANCESA: ¿Te refieres al partido de hace 3 días? (Él asiente) No me siento triste por hacerlo bien, así es la ley: Sino por hacerlo para las personas incorrectas.

Silencio en medio de vuvuzelas. Ella alza su vaso como brindis; él sonríe y choca el vaso de unicel.

FRANCESA: Tú deberías estar contento: Ganó tu selección (Bebe). ¿Cuándo te vas?
MEXICANO (Extrañado): El 23… (Bebe) ¿Y tú?

Se lee en la pantalla:

Sudáfrica representó el primer intento de la FIFA por regular la protección a
sus patrocinadores oficiales interviniendo en el Congreso del país anfitrión.

 Desde entonces, la FIFA ha elegido sedes con “facilidades” para vulnerar
los derechos de sus ciudadanos, como Rusia y Qatar.

La gente empieza a retirarse, algunos tropezando o gritando sin sentido. Los meseros empiezan a limpiar botellas y vasos. Ambos terminan su vino. El Mexicano suspira con talante deprimido. Ella lo abraza, él responde.

FRANCESA: Anímate: No creo que se presente otra ocasión en que esté (Pone cara de niña regañada) igual de vulnerable…
MEXICANO (Poniendo la misma cara): Perdió tu selección…
FRANCESA: ¡No! Perdí una apuesta.

Ríen, comienzan a caminar, tomados de la mano, hasta el pasillo. Una vez allí, se abrazan, suben la escalera, parlotean sobre el dinero que apostó ella, hacen mutis.

Mientras, el mesero va a tomar los vasos dejados, gente va y viene en los pasillos del fondo, las luces y los sonidos bajan lentamente, quedando el resplandor de la pantalla, donde se lee:

La crisis interna de la selección francesa originó el peor desempeño de su historia
y escaló hasta las más altas esferas deportivas y políticas.

 La victoria de México sobre Francia significó la única del Tri
frente a una selección campeona en Copas del Mundo.

FIN

*KRANKOFT. Artista plástico y diseñador gráfico mexicano (Villahermosa, 1979). Ha colaborado en diversos medios impresos y digitales en la región Sureste del país y en diversas exposiciones colectivas con fotografías. Damnificado de la inundación de 2007, se perdió constancia de todos los reconocimientos por su obra.

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982).
Ganador del Primer Concurso Nacional de Ficción Playboy 2008.
Nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010.
Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2010 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado su trabajo literario y periodístico
en diversos diarios y revistas locales y nacionales.
En 2017, publicó su primer libro de relatos Grimorio de los amores imposibles.

 

 

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