Otro gabinete / Segunda temporada

Sudoroso pero tranquilo, exploro la terraza sin propósito exacto. El aire me refresca la guayabera y con ella, mi piel; pero me mantiene tenso el ir y venir de rostros nuevos y conocidos, de carcajadas espontáneas y falsas, y de meser@s demasiado disponibles para los negocios. Una me ofrece la enésima copa de tequila, pero opto por un tinto bajacaliforniano; sonreímos por una complicidad inexistente. El periodista en mí está por preguntarle algo, pero extrae de su chaleco una servilleta roja, sonríe y se marcha. Lógicamente, dentro del doblez alguien escribió un recado. “Perfecto: Ya no tengo que moverme más…”.

La marea de invitados especiales, que como yo supuran el calor en esa estancia, se encuentra en bajamar. Mi reloj marca las 12:02 de la noche; pronto, todos se reunirán en el Salón de Gobernadores de la Quinta Grijalva para recibir al Actual después del ceremonial del Grito. Como uno de los pocos estados colindantes con países extranjeros, cada año ofrece en la residencia oficial una cena de gala con el cuerpo diplomático asentado en Villahermosa (Los cónsules centroamericanos, sin falta, y uno que otro embajador caribeño), oculta de los medios por el gasto que semejante fasto, a nombre justamente de la patria, significa para el erario público. Nadie se priva de la vanidad, ni siquiera la supuesta Oposición: Sus diputados, sus alcaldes, sus dirigentes de partido. “Nobleza obliga”, pretextan como cortesanos los que se dicen republicanos. Cuando los vestidos largos, los sacos o las versiones elegantes de ropas tropicales se retiran, en una esquina del balcón permanece inmóvil, alta, obscura y tan esbelta como desde la primavera, la secretaria particular del coordinador de Comunicación Social de la bancada del Partido Liberal en el Congreso del Estado.

Sé que puedo, que debo acercarme, así me lo ha indicado su papelito, pero opto, de momento, esperar la fragancia que la brisa desprenda de su largo cuello; fragancia de las pocas noches de póker de prenda y revisiones de discurso, de su cuerpo debajo de la ducha y encima del mío. Titubeo un paso, pero su repentina y destellante mirada desde la penumbra tricolor me detienen. Y su sonrisa blanquísima me invita, extrañado, a aproximarme a como dé lugar. Camino el resto, aplaudido desde lejos por una multitud que no me ve; ella abre sus ojos y amplía su sonrisa por la casualidad. Por un segundo, mis ojos se posan a la altura de su vientre; al siguiente, los suyos de pantera me preguntan en silencio “¿Qué pedo?”.

-Hola, Claudia.

-¿Así nomás -frunzo mi ceño sin desviar la mirada-? ¿No hay “morena mía” o “Clau” o un beso siquiera en la mejilla?

-Tú no eres así, Clau –se termina su caballito de un jalón.

-¿Ah no? Entonces, Pipo, ¿Cómo soy? Dímelo.

-¿Estás ebria?

-No lo suficiente todavía –coloca con un envidiable equilibrio el vidrio sobre la orilla sur de la terraza-. Suficiente para atreverme a hablarte, grandísimo cabrón, pero no para hacerlo mal o que se me olvide mañana.

-Por cierto, ¿No tienes que acompañar a alguien al Desfile mañana?

-Que se vaya a la verga –susurra, creo, más por el desgarre de su corazón que por la vulgaridad que tanto detesta pronunciar.

-Sí, que se vaya y mucho –contesto, acomodándome a su lado pero mirando al patio selvático de la Quinta, oyendo su risa juvenil y sintiendo su mirada sobre mi nuca-. Me costó mucho gestionar mi presencia aquí y, sí, fue exclusivamente para buscarte. No pensé que te naciera hacerlo, pero, ya que estamos en éstas, ¿Qué quieres decirme, Clau?

-Quiero interrogarte sobre varias dudas que tengo sobre ti, que me las respondas lo más honestamente que puedas, y que también te vayas a la…

-Ya entendí. Lo que quier…

-¿Por qué me buscaste hasta ahora para tratar nuestro asunto?

-Porque, según lo veo, no estás embarazada…

-…o no se me notan mucho los 3 meses –silencio incomodísimo-; y no, no te dejaré que me toques.

-Además, estuve ocupado resolviendo lo de la elección extraordinaria, maniobrando con ambas partes para una salida más o menos civilizada. Quizá no sepas, pero lograremos que Oropeza reconozca su derrota y desista de la acusación de fraude que Avance Social interpuso.

-Junto con los señalamientos contra su agencia por defraudación fiscal y desvío de recursos, en los que supongo que te ayudó tu socia y amiga Tiaré.

-Por supuesto. Tú misma lo acabas de decir: Mi amiga y mi socia –la veo tan seria como me permite mi sarcasmo a continuación-. Sería impropio que se hubiera largado con los millones que le quitamos a Hacienda si se dice mi amiga.

-¿Qué sientes por Helena Tiaré Quintero Cantú?

-Dímelo tú. Pareces mejor informada que yo.

-¿O sea?

Neta: Claudia no es, o no era, de esta forma. Al menos, podría aclararme si ésta es una escena de celos, un interrogatorio policial o el colofón de otro septiembre insignificante.

-Es una excelente amiga, ha estado conmigo en las buenas y en las peores, y yo con ella. Si ya la conoces, no tengo que describirte sus virtudes, y si las has investigado, tampoco sus defectos. Pese a todo, la quiero sinceramente. Carezco de la capacidad de negar a mis amigos.

-Excelente, Pipo. ¿Quién es Antonio de la Cruz -“¡¿Tony?! ¿Cómo es que sabe de Tony?”-? No te hagas pendejo.

Para entonces, van 3 copitas tequileras generosamente vaciadas y paradas en pelotón sobre la celosía neobarroca de la terraza, gracias a la misma mesera pendiente detrás del cancel, y el Jefe prosigue con su salutación interminable entre vítores repetitivos. Llamarme por ese nombre tan común no me insulta pero me preocupa su embriaguez si de veras lleva 12 semanas de gestación. Confirmo que Claudia sufre, quizá no mi ausencia, quizá sí la verificación pueril de que me ama y la amo, quizá sí la negación de que lo que sea que hayamos sostenido no tiene futuro. Averiguar mi pasado explicaría su esfuerzo por comprenderme… o por hallar un punto débil para un eventual desquite.

-Es un amigo de la Universidad, uno de los pocos que tuve y que tengo. Fotoperiodista de El Sureste. Ocasionalmente, dirige fotografía para televisión, cine y/o videos de todo tipo…

-Y también informante del Ejército, oreja de Gobernación, madrina de la Fiscalía y tu socio en una antigua oficina de detectives. ¿Cierto?

Señalarlo como agente secreto del Estado resulta una chocante exageración: Nadie fue tan crítico de izquierda como él de esas prácticas habituales durante la dictadura de partido único de Acción Conservadora. Sin embargo, como muchísimos periodistas a nivel nacional, sí era informante (Y parte de una red activa) de las Fuerzas Armadas para la elaboración de su reporte confidencial Situación del país, que de lunes a domingo, puntualmente a las 6:00 de la mañana, le envía de desayuno al presidente de la República. ¿Ventajas adicionales? Datos de primera mano para la labor periodística, picaporte de alto nivel frente a los contratiempos y una cierta libertad editorial que les autoriza una “postura crítica” contra cualquiera, excepto claro, sus fuentes.

-Mentira. Sí hubo una agencia de detectives, cuando los medios nos cerraron puertas por nuestros reportajes y crónicas. Pero renuncié por lo que ya te he explicado: No vale la pena dar la vida por revelar la verdad. No en este país, donde la gente te lee pero no te cuida. Ya sabes eso, Claudia, y sabes que él también desistió y regresó al periodismo. La agencia aguantó como negocio muy redituable, mas no como guarida de pobres investigadores privados.

-Quedamos en algo, Pipo.

Un escalofrío asciende pegadito a mis vértebras, desde las lumbares hasta las cervicales, despacio y quemante. Para donde discurren el tono y el sentido de sus cuestionamientos, debieron prender mis alertas hace varios minutos. Caí en su trampa, iluso y predecible: Su intuición le dijo que nos citaríamos aquí, su astucia me ató a estos instantes calculados, su próxima pregunta corona la perfección de su plan.

-¿Eso qué tiene que ver con que me mandes a la v…?

-¿Quién es Alba Margarita Orozco Rojas?

(Avance del episodio S2E1)

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982).
Ganador del Primer Concurso Nacional de Ficción Playboy 2008.
Nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010.
Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2010 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado su trabajo literario y periodístico
en diversos diarios y revistas locales y nacionales.
En Twitter y en Instagram, trollea desde la cuenta @Acrofobos.
En 2017, publicó su primer libro de relatos Grimorio de los amores imposibles.
En 2018, publicó el segundo: La invención del otoño.

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