Otro gabinete

Somos bomberos en un mundo cada vez más incendiado. Gente que no aspiramos ni a medallas de honor ni a pensiones vitalicias. Sólo al poder, todo el poder, sin heridos ni prisioneros. Asesores nos llaman. ‘Los mejores’, nos llaman. Por eso le caigo mal a tantas personas…

La joven con lentes de pasta y falda entallada hasta las rodillas interrumpe mis cavilaciones ofreciéndome un café y una sonrisa. Prefiero el agua. A esta hora, cualquiera únicamente desea irse; para mí, es la hora pico en los negocios. “¿Le molestaría esperar? Es que todavía están…”, bosteza tímidamente, tanto que ríe al final, “están evaluando su propuesta”.

“Estoy acostumbrado”, digo casi castañeando menos por el frío del aire acondicionado como por la inactividad de mi mandíbula. Nos miramos fijamente. A Tiaré, mi socia, le caga que no sea invasivo con el sexo opuesto, no se explica como puedo ser un “tigrón” (Así me llama) para todo menos para el ligue. Otra sonrisa.

“¿Siempre tiene tanta paciencia?”. Baja la cabeza y se suelta el pelo, hipnotizándome con sus ojos pardísimos. Mi experiencia en imagen pública y comunicación no verbal me susurra la posibilidad, pero yo opto, de nuevo, por hacerme pendejo. “Debo de. Para todo, el truco siempre es esperar”, le sonrío, es una mueca insegura, más bien. “Adelante, bostece, con confianza” y ella se ríe abiertamente, y se relaja y bosteza otra vez, más profundamente y cierra con su sonrisa final, que se apaga cuando la puerta de la oficina se abre y nos ponemos de pie.

“Gracias por esperar. Sabemos que su tiempo es valioso, así que seré breve”. Habla, Gilberto Marín, coordinador de Comunicación Social de la bancada del Partido Liberal en el Congreso estatal y, de momento, mi competencia directa y secreta. “Su proyecto fue aprobado enteramente por el licenciado. Queremos todo el paquete. Mañana debemos reunirnos, sólo ustedes y mi equipo para establecer la dinámica y los cronogramas…”

“Pasado mañana. Los jueves hay sesión en el Pleno y le hemos enviado ya algunas líneas discursivas que discutiremos y definiremos mañana temprano. Revisaremos la participación del licenciado y entregaremos un informe preliminar. Armados con eso, estableceremos la ruta”.

Todo el poder. Serio y monocorde, pero emocionado por dentro, expuse la aclaración. Marín se turba, un poco, no quiere que lo note; me mira de pies a cabeza, asiente por reflejo: Tiaré tiene el contacto directo, nos consiguió a este cliente y es familiar del “mero mero” del grupo que lo aupó a la Legislatura. Nos esforzamos porque quedara claro durante la presentación; por eso ella se retiró “a atender otros asuntos”, pero me dejó para que no nos despidieran sin una respuesta. Predecible, por otra parte…

“Ok. Pasado mañana está bien. Chécalo con mi secretaria. Gracias y a tus órdenes”. Estrecha mi mano mecánicamente y vuelve a su encierro. Miro a la hermosa iluminada por el frío resplandor de la computadora, aún de pie. Sonríe nerviosamente, y la comprendo: Dentro de unos días, me enteraré que en realidad tiene una MBA, pero dado que llegó como “particular” -¡Vaya término!- de Marín, tendrá que tolerar que cada que su jefe se enoje, la llame “secretaria” con ese énfasis degradatorio propio de los mediocres.

Reacciona. “¿A qué hora quiere la cit…?”. “¿Podemos concertarlo cuando salgas de aquí? Debes querer algo de cenar”. Se ríe casi en un susurro, se quita, para limpiarlos en su blusa, sus lentes, y me devuelve su cara cómplice. “No sé a qué horas voy a salir”. “No se preocupe. La esperaré”, y le doy los detalles con mi mejor sonrisa.

El truco siempre es esperar.

Apertura / Briefing / Claudia / Despertar / Escenario / Falacias / Golpe

*Escritor y periodista mexicano (Villahermosa, 1982).
Ganador del Primer Concurso Nacional de Ficción Playboy 2008.
Nominado al Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010.
Reconocido por la UJAT en 2002 (Premio Universitario de Ensayo sobre Benito Juárez) y en 2010 (Premio de Cuento de la Feria Universitaria del Libro).
Ha publicado su trabajo literario y periodístico
en diversos diarios y revistas locales y nacionales.
En Twitter y en Instagram, trollea desde la cuenta @Acrofobos.
En 2017, publicó su primer libro de relatos Grimorio de los amores imposibles.
En 2018, publicó el segundo: La invención del otoño.

10 comentarios en “Otro gabinete

  1. Hola Alejandro. ¿Este es el inicio de una saga? Pues pinta muy bien. Es un inicio que invita a seguir leyendo. El “asesor” es un personaje atractivo, con carácter, que me hace pensar que hará de las suyas. Eso gusta al lector. Y luego, está la chica, que también dibujas su personalidad en pocas líneas. 🙂 espero leer más. Feliz finde semana !!

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